Hay un dato interesante en el proceso por medio del cual se han producido y se siguen produciendo los inventos que han hecho posible los adelantos tecnológicos y es el hecho de que generalmente los inventos se producen simultáneamente en por lo menos dos lugares distintos del planeta. Ejemplos de ese curioso hecho hay muchos a lo largo de la historia como para dejarlo a la simple casualidad, cualquier estudio del proceso de los inventos lo comprueba: las ideas y adelantos más significativos que constituyen la vanguardia de la ciencia y la tecnología se procesan entre varios involucrados, mínimo en parejas.

Siglos atrás se afirmaba que los inventos eran regalos de Dios para que los hombres se entretuvieran, con el paso del tiempo se extendió la impresión de que aparecen porque la humanidad ya está  madura como para acceder a  tal o cual invento y es por eso que el mismo invento ocurre en diferentes partes del mundo y en la mente de diferentes personas. La mayoría de las  interpretaciones de este curioso dato histórico se han dado en el sentido de asegurar que se debe simplemente al proceso de evolución acelerado por la acumulación de los conocimientos y las ciencias aplicadas lo que lo ha hecho posible, sin embargo hay  otra manera de interpretar este fenómeno: la razón está en la constitución misma del Ser Humano que mantiene permanentemente un impulso por descubrir y  explorar el mundo que lo rodea con un ahínco de tal  magnitud, que tarde o temprano logra sus propósitos y que no difiere sustancialmente de la primera, más que en el método: El creador le dotó de  características que le permitan desarrollar las capacidades y habilidades para comprender el mundo, modificarlo a voluntad e incluso emular a su creador.

La escritura en piedra, luego en papel y ahora en millones de dispositivos electrónicos ha permitido que los avances de algunos sean conservados y  divulgados constituyéndose a su vez en al punto de arranque de las nuevas generaciones, proyectando exponencialmente el conocimiento científico y los avances tecnológicos. Esta manera de compartir el patrimonio que la inteligencia humana ha producido, también incluye los relatos de los grandes esfuerzos que los inventores han realizado por años, intentando una y otra vez, arrancarle los secretos a la naturaleza y al cosmos. Hay ejemplos admirables de tesón, constancia y dedicación que han trascendido cuando han producido resultados que han sido de grandes beneficios para la humanidad, sin olvidar los testimonios de quienes lo intentaron paralelamente pero se fueron por caminos equivocados de esos que tiene la naturaleza y que conducen a menudo a callejones sin salida.

Los científicos saben cuán difícil es acertar y que tan fácil es extraviarse.

Los mismos avances de la ciencia la han colocado en disyuntivas que cuestionan sus propias reglas, obligando a ampliarlas: las etapas de una ciencia exclusivamente materialista están dejándose atrás, superadas por los descubrimientos de múltiples dimensiones en el espacio, azuzadas por las características de las partículas más elementales de la materia y los descubrimientos de las propiedades de substancias como el ADN, los patrones fractales de la naturaleza que bien puede incluir la  resonancia mórfica y los efectos colaterales de los trasplantes de órganos, por citar solo algunos.

La curiosidad humana es insaciable, después de siglos de búsqueda por medio del ensayo y el error ha logrado desentrañar muchos de los aspectos más básicos del universo, por lo mismo y dado los métodos que se utilizan, es seguro que las actuales explicaciones que se ubican en las fronteras del conocimiento, dado que se basan en las teorías más populares del momento, no son más que eso, supuestos teóricos producto de la imaginación al aplicar los conocimientos disponibles.  Basta que surja un nuevo descubrimiento para descartar algunas teorías y hacer que surjan otras, en un tema en el que nunca ha habido unanimidad y en el que la diversidad de puntos de vista y múltiples maneras de abordar un problema es precisamente la característica universal que ha hecho  posible los avances hasta ahora.

Matemáticamente es innegable la existencia de 13 dimensiones en el espacio llegándose ya a experimentar aplicaciones prácticas de esta característica del universo para trasladar objetos a cualquier distancia en forma instantánea en base a las propiedades de la materia descubiertas por la mecánica cuántica que se denomina “enredo cuántico”, todavía dichos avances se encuentran muy lejos de trasladar objetos grandes y ni se diga de seres vivos, en cuyos casos ya se vislumbra del cambio de forma o dualidad simultanea.  Las propiedades de una de las sustancias básicas de los seres vivos están asombrando a los investigadores al descubrir que el ADN se modifica influenciado por las emociones de la persona que lo produjo y que esa modificación o respuesta  se registra aun estando separado a grandes distancias del cuerpo donde se formó y si a esto le añadimos que los trasplantes de órganos (que ya están llegando a la etapa de fabricar los órganos de repuesto en lugar de esperar a un donador), al ser cada vez más generalizados y exitosos han permitido descubrir los desconcertantes efectos que está produciendo –por ejemplo-,  en las personas a las que se les ha colocado el corazón de otra persona, ya que después de cierto tiempo, registran la presencia de  “recuerdos” que no les corresponden sino al propietario del corazón que ahora traen en el pecho, dando indicios de que el corazón es mucho más que una bomba para el reenvío de sangre al cuerpo.

Por todos lados por donde la ciencia se está asomando a los aspectos más básicos del universo, de la naturaleza y de los seres vivos en general, está encontrando les efectos de la existencia de la parte espiritual de la materia.  Los científicos más avanzados que estudian las características de las galaxias y el cosmos insondable, así como los que se adentran en la manipulación de la genética, la simetría en la naturaleza o en la colisión de partículas subatómicas para descubrir los componentes más pequeños de la materia todos se topan con comportamientos inesperados y propiedades no contempladas si no se considera que la inteligencia o más bien la conciencia está en la base de todo el universo.

Oponerse a los avances científicos es un camino cerrado de muy corto trayecto, como lo demostraron en su momento los que se escandalizaron por las imprentas, las vacunas, los automóviles, los aviones, las computadoras, las clonaciones de seres vivos, etc., pues el de los descubrimientos es un camino sin retorno alimentado por la curiosidad y en el cual la imaginación permite que se concreten lo que antes solo fue una idea.

La falta de principios espirituales ha permitido también que se hayan bifurcado los caminos de la búsqueda incesante que nos caracteriza produciendo los instrumentos de tortura, la pólvora, las armas de fuego, las bombas de destrucción masiva, armas teledirigidas y demás usos destructivos que la tecnología ha hecho posible. Sin embargo como el conocimiento y los avances técnicos no se deben esconder pues sería atentar a la naturaleza misma de cómo se obtienen lo que hace falta es enfocar la ciencia y la tecnología a apoyar el progreso personal de los seres humanos y a evitar que el mal se prolongue diseñando también maneras de hacer el bien así como se han diseñado y difundido múltiples formas de hacer daño.

La curiosidad y la imaginación han sido los motores de la invención y el progreso tecnológico, si se le agregan los componentes básicos que otorga la religiosidad podríamos disponer de una ciencia verdaderamente al servicio del bien, cuando eso suceda los inventos por venir modificaran el curso de la historia.