La paz es una aspiración inherente a la historia de la humanidad pues el actual periodo histórico se caracteriza por la guerra.  Todos los pueblos de la antigüedad guerrearon entre si desde sus inicios, al grado de que en algunas culturas la paz era concebida como la ausencia de la guerra.

Entre los griegos, por ejemplo, el término “eirene” se opone al desorden  y al conflicto violento por lo que su significado es una especie de ausencia temporal de conflictos -entre las guerras-.

Luego los Romanos al imponerse por la fuerza en todo el mundo conocido de entonces lograron un largo periodo de paz basada en el miedo y la sumisión forzosa. Esa Paz social artificial –pax romana- se  parece a la que se vivió después de la segunda guerra mundial y que fue conocida cínicamente como de la “guerra fría”: hubo paz entre los principales países pero a base del miedo que producía la seguridad de que una guerra significaba la destrucción mutua. En ambos casos era una paz aparente, realmente inexistente y prácticamente así ha sido toda la historia conocida, las guerras se han sucedido en forma casi interminable año tras año, década tras dedada.

La filosofia, la psicología, la sociologia han tratado de ayudar a comprender ese rasgo de nuestra historia: hay belicosidad en el interior de los seres humanos porque hay ambición, porque hay ira, odio, etc., cuando el apetito de acumulación, el rencor y el orgullo se conjugan en gobernantes con multitudes ignorantes la chispa es inminente.  Siempre habrá un detonante para justificar la agresión de quienes fueron educados en la lógica de la intolerancia, la superioridad racial o la supremacía religiosa.

No hay análisis que pueda ocultar los beneficios de una época de paz social sobre los pueblos que la han disfrutado, así como hemos conocido los efectos que en los individuos ha producido sobre ellos el haber logrado la paz, su propia paz interior.

El ejemplo mas impactante y  conocido a través de los medios de comunicación fue el de Mahatma Gandhi quien en una epopeya memorable se enfrento al ejercito ingles a base del “A_HIMSA” (la no violencia) hasta que logro la independencia de la India y Pakistan dando una muestra del poder de la Paz Interior cuando se instala en el alma y en el corazón de alguien. Y El mas reciente caso de un gobernante que prefiere el perdón y la no violencia es el de Nelson Mandela en Sud Africa.

De manera que  si ahondamos un poco en el verdadero significado de la Paz, es bueno saber que entre los Judíos  la verdadera Paz, sólo puede ser fruto de la Justicia, de acuerdo a sus concepciones.  La paz es entendida como un tipo de  convivencia en la que cualquiera pueda vivir en plenitud su condición de ser humano si respeta y es respetado. Por eso ellos afirman que si no hay justicia, no hay paz.

Entre ellos, los judíos  la palabra “Shalom” tiene la misma raíz que la palabra “shlemut” que significa perfección, integridad. Desde esta perspectiva, hace siglos que en el Judaísmo se enseña que la paz es mucho más que la ausencia de guerras o conflictos, es un estadío que abarca todos los aspectos de la vida. Seguramente esa es la razón por la que afirman que para alcanzar la noción plena de “Shalom”, es indispensable eliminar toda forma de violencia y agresión, es decir todo lo que atente contra la santidad de la vida. Es interesante saber, ademas,  que entre los judíos “Shalom” se utiliza también como fórmula de saludo, equivalente a “hola” o “adiós”.

Entre los musulmanes se usa la expresión:“ Al-Salam Alykum”, que significa “la paz sea con ustedes” y se enfatiza que perdonar es mas elevado que la ley del talión, ambas cosas muy cercanas a la cultura Judeo-Cristiana de Occidente.

Pero es entre los Hindúes donde el significado de “paz” adquiere connotaciones verdaderamente envolventes: “Shantisignifica “paz interior” o “paz en la mente” y se refiere al hecho de estar mental o espiritualmente en paz no solo con uno mismo sino con todo lo que nos rodea. Así, estar en paz se considera indispensable para la salud y suele asociarse con la felicidad.

Estos casos tomados de diferentes culturas y épocas sugieren como la humanidad ha pasado por diferentes significados a lo que entiende por “paz” hasta llegar a las connotaciones actuales en las que la paz interior, la serenidad y la calma conllevan significados similares que se refieren todos  a  una disposición o actitud de vida.

Actualmente el uso de la guerra como medio para solucionar conflictos no ha desaparecido y la razón se debe a que no se han atendido las causas que la originan, ni las sociales y económicas mucho menos las psicológicas.

Buscar la paz sin haber logrado la paz interior ha demostrado su ineficacia e inoperancia.

En varias culturas a lo largo de la historia, la paz interior está considerada como un estado de consciencia o iluminación,  la cual  puede ser cultivada y ejercitada mediante diversas formas de entrenamiento como la meditación entre los orientales, las oraciones entre los cristianos, el Tai Chi Chuan entre los chinos, las danzas de los Sufíes o  el yoga entre los Hindúes, por ejemplo.

El encuentro de la paz interior o “Shanti” está  asociada a tradiciones budistas e hinduistas. El Dalái Lama, enfatiza la importancia y los efectos de la paz interior en el mundo:

“A través de la paz interior, se puede conseguir la paz exterior. En esto, la importancia de la responsabilidad individual es clave; una atmósfera de paz debe crearse primero en nosotros mismos, después expandirse gradualmente hacia nuestras familias, amigos, comunidad y así hasta el llegar al mundo entero”.

En china se encuentra el templo Budista  llamado “Puning” o “templo de la paz universal” cuyo solo nombre indica una de las grandes aspiraciones de los lamas y todos los que  oran por la paz  desde hace siglos. Si nos enteramos que el sentido de las oraciones de los monjes budistas van (antes que nada) hacia el interior de quienes las hacen, comprenderemos que no se puede asociar como fracaso una labor tan elevada como su aspiración suprema de la “paz universal” en un mundo convulsionado constantemente por las guerras, pues cada ser humano que logra la Paz Interior es un soldado menos.

De manera que al referirnos a la “paz”  también nos deberíamos  de estar refiriendo a la  “armonía interna”  o estado de tranquilidad, tal y como ya lo entendían los Hierofantes Egipcios, los  filósofos de la antigua Grecia, los Rishis Hindúes, los Halach Uinic Mayas, etc. No en vano el saludo ritual cristiano por excelencia  es “la paz sea con vosotros” …si todos supieramos lo que esto significa el mundo seria mejor.  Y si tomamos en cuenta que una de  las expresiones mas conocidas de Jesús es  precisamente la que promete: “la paz os dejo, la paz os doy…”·  Es claro e irrefutable que quien que haya recibido ese maravilloso regalo no puede levantar la mano contra sus semejantes, ni  podría hacer mal uso de su voz (insultando, mintiendo, etc.,) si ya disfruta de la Paz verdadera…?

De manera que la paz es un bendición para compartir, un estadio del alma que no se puede ocultar, una comunión de seres cuya aspiración los une.

Finalmente es bueno saber también que una de las maneras de saludo de los primeros cristianos fue la que reza: “Paz Inverencial” (equivalente a “la paz sea con vosotros” que se usa actualmente), que como realidad interior se refiere a un estado de armonía mental y anímica, a una paz sin condiciones ni limites, es decir a los sentimientos tranquilos y apacibles que hermanan a las personas.

Parafraseando a Einstein podríamos decir que la guerra no existe como tal por sí misma, solo es una ausencia de la Paz, si recordamos que desde su adolescencia dicho científico argumento que la oscuridad no tenia existencia propia, solo se trataba de la ausencia de luz.

Si anhelamos la paz primero hay que adquirirla, darle forma dentro de nosotros mismos como bien lo enseñan los budistas pues repetirlo a diario  no es suficiente.

Uno de los métodos mas eficaces para lograrlo es la meditación interior profunda.  Al respecto hay una anécdota que dice: “alguien le pregunto al Buda ¿que has ganado con la meditación?  Y él respondió “Nada….. Sin embargo te digo que he perdido la ira, la ansiedad, la depresión, la inseguridad y el miedo a la vejez y a la muerte…”