En forma inesperada y por varias razones México esta tomando un destacado  rol  protagónico del acontecer mundial, lamentablemente no en la mejor forma.

No hace mucho  la revista FORBES ubicó a un mexicano como “el mas rico del mundo”, lo cual le dio a esa persona los beneficios de los reflectores globales y al país la polémica incluida en la noticia, pues la  mención de su origen fue también motivo de criticas, por seguir siendo una nación que  manteniendo desigualdades sociales altísimas, al mismo tiempo  fue capaz de prohijar ese nivel de riqueza concentrada en una sola persona.

Hace unos días el escritor Italiano, Roberto Saviano, especializado en temas de narcotráfico y exiliado en EU por publicar libros sobre las mafias Italianas, enfatizó el liderazgo mundial de un mexicano al que no tiene empacho en llamar “el Steve Jobs de los narcos”.  Esta persona que también es un  periodista destacado, al ser entrevistado con motivo de la aprehensión ese líder de la delincuencia, aseguro: “ México esta en el corazón del mundo, por una razón en particular: sus carteles controlan el mercado de la cocaína…”, “la economía mundial, desde el punto de vista de la droga, tiene a México en el centro”.

Ambas cosas nos impulsan a reflexionar en los aspectos que hicieron  simultáneamente todo esto posible y sobre las aportaciones que podrían emanar desde este país,  mas allá  de las controversias políticos-económicas  y por supuesto en el extremo opuesto a la  delincuencia organizada.

Recuerdo que en la ceremonia de presentación del Tratado de Libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México hace 20 años, el mexicano que hablo se refirió a la   integración entre las tres naciones por ser el tópico de moda entonces ( solo que –como siempre- cada quien lo hacia desde distintas perspectivas), recordándoles que en ese tema, la mejor  fuente  y la de los mejores  aportes podría ser la cultura de México ya que “tenemos  miles de años de historia propia y mas de 500 con aportes Europeos…” generando cierto desconcierto entre los asistentes.  Recuerdo en especial al Canadiense que no pudo dejar de reconocer que la cultura de su país no ha logrado diferenciarse del todo de la estadounidense y por lo mismo al que mas le llamo la atención dicha afirmación mexicana.

Que se sabe en el mundo actual de la filosofía náhuatl?, ¿quien conoce la doctrina  de Quetzalcoatl?, cuyo origen se pierde en el pasado milenario y cuyos vestigios aun estaban vigentes  a la llegada de los españoles…?.

Que se ha hecho para rescatar los contenidos de los calmecac donde los tlamatimine fueron capaces de mantener vivos los conocimientos y la filosofía en que se cimentó una civilización que sobrevivió mas de mil años ?

La lamentable situación de decadencia religiosa y abusos de poder en que se encontraba el pueblo azteca como dominante y los mismos pueblos sojuzgados, ha eclipsado la riqueza cultural que los hizo posible.  Los sacrificios humanos, como expresión de la barbarie institucionalizada ha sido una pesada loza que mantuvo oculto por mucho tiempo  lo mejor de la civilización náhuatl, una vez que llegaron los europeos a “civilizarlos”.  Ahora esta claro que la fuente de la que se nutrió la civilización azteca fue la Tolteca y Teotihucana, separada de estas por mas de quinientos años, a lo que hay que agregarle, que para cuando  llegaron los españoles a México, hacia mas de 600 años que los Mayas y su exquisito refinamiento  arquitectónico y religioso había desaparecido.

En ese sentido la región de lo que ahora es México fue un polo de desarrollo cultural similar a lo que en su momento lo fueron Egipto, la India, Mesopotamia, China, etc.  La inmensa llama que se prendió en Egipto duro miles de años encendida, iluminó el esplendor Griego y tubo su ultimo re fulgor en la Roma de los Cesares, quienes fueron victimas de  excesos y tergiversaciones religiosas que los llevaron a su propio fin, tal y como les paso en su momento a los Tlatoanis aztecas. Estos últimos solo conservaban reminiscencias de los que construyeron Teotihuacan, y  que mucho de lo que hicieron fue para tratar de reeditar su antiguo esplendor.   Sabemos que dicho  anhelo expresado por medio de leyendas alrededor de Quetzalcoatl, fue  la trama que a manera e trampa hizo posible su propia destrucción.

Ser un tolteca no es un gentilicio sino una condición humana de exaltación intelectual y mística.  Ellos, los toltecas eran los que entendían a fondo las cosas y habían logrado un gran dominio de todo lo inherente a la condición humana. La mejor prueba de esto aflora al saber las condiciones de vida a las que eran sometidos los jóvenes que eran internados a vivir dentro de un calmecac.

No es posible que a estas tierras con ese pasado luminoso, se le conozca mas por los criminales que logra exportar y por un empresario destacado, que sin intención de querer cuestionar  su talento, su encumbramiento a ese nivel muestra también  impúdicamente los alcances de una serie de gobiernos que no se avergüenzan de los índices de corrupción por los que también se les identifica,  y que incluye  la manera en que permiten que se concentre la riqueza y se multiplique la miseria.

Si en verdad queremos recuperar el rumbo y hacerle aportaciones de trascendencia cultural al mundo, bastaría rescatar nuestra herencia ancestral y difundirla con los rigores y modalidades de la época actual.   Evidentemente  no estoy hablando de volvernos a vestir de taparrabos y plumas, sino de desproveerle a lo indígena de las cargas peyorativas y discriminatorias con que se le envolvió durante siglos.

Una de las mejores maneras de lograr esto y mas a nuestro alcance, esta en nuestras propias lenguas autóctonas, última de las herencias vivas que conservamos de ese pasado. Hacerlas lenguas oficiales, -por ejemplo- como le han hecho en muchos países a sus similares, es una manera de reconciliarnos con nuestro pasado.  Independientemente de que esto se haga o no (ya que cae en la esfera de la política) es incuestionable  que es posible por medio de la lingüística, la semántica y la etimología, redescubrir lo que el lenguaje maya, náhuatl, otomí, yaqui, etc., le puede aportar como contenido a nuestra vida actual.

La estructura gramatical y sobre todo los contenidos de las palabras o conceptos,  son un testimonio viviente de ellos, los mejores seres humanos que vivieron por estos rumbos y como se sabe Mexico es una de las pocas regiones del mundo que produjeron una civilización original, duradera y de gran influencia civilizadora.

Recuperar nuestras lenguas dándoles estatus oficial,  evidentemente no es todo, pero por lo menos se lograría detener su camino a la extinción.

Seria extraordinario que los gobernantes accedieran a hacer del náhuatl segunda lengua oficial de México y, porque no, del Yaqui segunda lengua oficial de Sonora.