Cada vez que hay acontecimientos de impacto internacional afloran, desde los cimientos de nuestra civilización,  las terribles contradicciones que nos son comunes a pesar de estar  unidos por la tecnología y las teorías económicas.

A los apologistas del progreso, el avance científico y  la tecnología que hace la vida mas placentera -y que nos conduciría al mundo ideal-, les es cada vez mas difícil ocultar  las contradicciones que denotan síntomas inequívocos de  injusticia organizada, abuso del mas fuerte, explotación despiadada, despilfarros inmensos, manipulación deliberada y aplicación de doble moral según sean los intereses de los involucrados.

¿Quien puede negar que el sistema de producción de alimentos esta diseñado para el  lucro, pasando al último lugar las necesidades de los mas desprotegidos….? Por eso es que la pregunta obligada es si esa es realmente la única manera de hacerlo.  Las inmensas cantidades de alimentos que se desperdician en toda la cadena de producción, transporte y alimentación son inhumanas, mientras en otras partes la gente esta literalmente muriéndose de hambre. No hay falta de alimento en el planeta, lo que hay es un método  de producirlo a costa de lo que sea y despiadadamente  ponerlo a disposición solo del que pueda pagarlo. Un alto porcentaje de alimentos simplemente se pudren en los anaqueles.

El desarrollo de cura de las enfermedades esta desvirtuado por un sistema que privilegia  la producción de medicinas en función de los beneficios económicos que garanticen retribución de la inversión y no en su potencial curativo.  Esta situación la han hecho pública  cada vez mas médicos y demás agentes relacionados a las  compañías farmacéuticas, especialmente se refieren a los padecimientos crónicos y aquellos padecimientos cuyos tratamientos han sido enfocados a “administrar” la enfermedad no  a curarla.  En ese  esquema el medico es primero un agente de ventas al que se le ha olvidado el juramento de Hipócrates.

La globalización ha desplazado, alejándolos, a  los centros de producción de los centros de consumo, esta situación se basa en la reubicación de las fabricas en los lugares  que ofrezcan “mejores condiciones” de competencia, pero esto último no es mas que un eufemismo que incluye el poder pagar los salarios mas bajos posibles, reducir las prestaciones laborales, poner a trabajar a  niños, etc., etc.

Al impulso de la globalización y bajo el esquema de un capitalismo salvaje las fabricas de ahora están en china, Bangladesh, África y Latinoamérica para satisfacer el insaciable consumismo de Estados Unidos, Europa y todos los que los emulan.

Quien puede negar la existencia de la explotación laboral infantil y  la casi esclavitud de los trabajadores en los grandes centros de producción que aceptan  condiciones  oprobiosas bajo la premisa de es mejor un empleo así que no tener nada…..?

Estos puntos de vista que son solo algunos de los múltiples aspectos de la situación actual, pero dicen mis amigos que solo se ven así por los que están en la parte de  abajo de la pirámide social y por lo tanto no se han beneficiado de las oportunidades del sistema, sin embargo los ingredientes que observamos también están presentes en los tratos entre los países y entre los gobiernos

y sus gobernados.

Hace unos meses un especialista australiano en sistemas informáticos rebeló información secreta de los organismos de espionaje y del ejercito de Estados Unidos, desatando un escandalo de proporciones mundiales  por dar a conocer documentos secretos en lenguaje pocas veces publicado antes.  Todavía no se calmaban las cosas cuando irrumpió en el escenario  un espía  estadounidense arrepentido, el cual publicó información que no dejaba ya lugar a dudas del nivel de paranoia e intromisión en la vida privada ha que ha llegado su gobierno en sus afanes de control y defensa de sus intereses.

También sirvió para evidenciar que los países afectados no se pudieron quejar abiertamente, los que lo hicieron pronto se callaron, por la simple razón de que ellos también lo hacen, como se los recordó el presidente de Estados Unidos, cuando los reclamos eran mas álgidos.

Como producto de la competencia económica y  militar, con todos los privilegios que eso conlleva para quien gana, todos desconfían de todos y todos espían a los demás.

La locura es colectiva.

Lo curioso del caso es que las crisis políticas,  que anteceden a las  bélicas, pintan a todos los gobernantes de cuerpo entero (todos se parecen), sin importar quienes sean y de que país se trate.

La ultima crisis política -que lo ha vuelto a demostrar-  ha sido así:

En Ucrania la remoción del gobierno pro-ruso ha sacudido a todos. Los gobernantes rusos  argumentan que los ciudadanos de la península de Crimea tiene  derecho a separarse de Ucrania por medio de un referéndum, pero le niegan ese mismo derecho a los Chechenos. Los gobiernos Europeos reconocieron la independencia de Kosovo, pero se opone a la de Crimea.  Solo España no lo ha hecho pues sentaría un precedente con respecto a ese tipo de separaciones ya que tiene en puerta un plebiscito en ese sentido sobre Cataluña. China se ha limitado a guardad silencio pues no quiere afectar sus relaciones económicas con Rusia si lo critica y no puede aceptar el referéndum de Crimea como derecho su población pues teme que los Tibetanos soliciten lo mismo.

Estados Unidos argumenta en contra del despliegue militar ruso en Ucrania diciendo que “esta violando el derecho internacional en base a razones inventadas”, solo que curiosamente, esas acusaciones son las mismas que recibieron ellos en el caso de Irak, con unas armas de destrucción masiva que supuestamente poseía el régimen de Saddam Hussein y que nunca pudieron ser mostradas, pero que no les impidieron invadir ese país.

En ese caso fue obvio que nadie quiso confrontar militarmente a  EU dado el poderío militar que tiene, aun cuando estaba pisoteando flagrantemente el derecho internacional,  lo mismo a lo que parece apostarle  ahora  Rusia en el caso de Ucrania, un país con el que, a raíz de su separación, tiene firmado un tratado de cooperación que incluyó que los ucranianos le cedieran el arsenal nuclear a cambio de que Rusia les defendiera ante cualquier amenaza y ademas  les  garantizaba la integridad territorial, algo en lo que los “guardianes” están precisamente decididos, pero al revés.

Cualquier resolución de la ONU es puesta a consideración de  los miembros permanentes del consejo de seguridad, sin embargo no importa el tema o la trascendencia que tenga, si no le gusta a uno de ellos, los mas fuertes del mundo, hace uso de su derecho de veto, es decir la anula.

Solo ellos pueden hacer casi cualquier cosa, pues les asiste el derecho de la fuerza. A  las decisiones así tomadas, solo se les acompaña de horas interminables de retorica, justificaciones y amenazas.  Llegando al absurdo inaudito de querer pacificar las regiones en conflicto armado…enviando mas soldados armados¡¡¡¡

Así es el panorama que los gobernantes nos proporcionan del mundo:  Contradictorio y abusivo. Depredador y despilfarrador. Corrupto y sanguinario.

En los esfuerzos por mejorar la situación mundial nadie se acuerda de Jesús, nadie recurre al Budha.

Incluso Gandhi, el ultimo pacifista famoso, resulta sumamente incomodo para las elites gobernantes en esta época terrible.

La  bondad si existe y en suficientes cantidades, solo que le pasa algo similar a los alimentos: se sigue produciendo en buenas cantidades pero se distribuye con muchas dificultades y se le deja descomponer en los corazones de quienes no la usan a tiempo, la bondad es una fruta exquisita cuya “vida de anaquel” es muy corta, si no va acompañada de los hechos.

Analizando estos problemas no es muy difícil llegar a una conclusión:  por mas grandes y complejos que sean, si se trata de política,  siempre tienen un ingrediente común: la traición. Las páginas de la historia están salpicadas de sangre y lágrimas vertidas por quienes recurrieron  a la traición para el logro de sus objetivos.

La traición es una contradicción visible, flagrante.

La mentira es un ingrediente de la contradicción, así como la contradicción lo es de la traición, las tres van entrelazadas. El que miente se expone a contradecirse y terminar traicionando. Es sabido que los políticos son expertos en la mentira, están llenos de contradicciones y por lo común van acumulando, conforme suben de puesto, las traiciones que les han facilitado su avance. Pocas son las excepciones a esta regla, aunque si las hay.

Esto es así y lo ha sido por mucho tiempo, de manera que solo dejando de mentir y evitando caer en contradicciones podemos erradicar la traición en nosotros.

Si dejamos de traicionarnos a nosotros mismos en relación  a los principios mas elevados  que forman parte de nuestras metas en la vida, si trabajamos por lograr la integridad a toda prueba en todas las áreas de la vida, podremos aspirar a lograr la veracidad. El camino hacia la integridad personal comienza por controlar la lengua y dejar de mentir. El que se traiciona a sí mismo termina  traicionando a los demás.

Por eso es que la vida dedicada al desarrollo espiritual es incompatible con la política. Escrito esta que en cuanto se cruzan ambos aspectos la regla es: “dad al gobernante lo que es de los gobernantes y a Dios lo que es de Dios”. ( Mateo 22: 20-22)

Y en cuanto a la mentira, las contradicciones y la traición tan comunes a las personas desde que tenemos memoria del mundo, ya conocemos la frase enigmática, exigente y de una sabiduría única:  “Y conocerán la Verdad y la Verdad os hará libres…”  (Juan 8:31-32).