La humanidad esta sometida a un acelerado proceso de globalización que comenzó por lo económico, esta basada en la información  y terminará por abarcar lo cultural y lo religioso.

Se están fusionando las culturas, se están mezclando las razas y terminarán por  mezclarse las religiones.

Los principales  problemas del mundo actual, al comienzo del siglo XXI son:

1.- El calentamiento global.

2.- la contaminación del agua, la tierra, el aire.

3.- El Hambre y el  Analfabetismo.

4.- La guerra.

5.- El terrorismo.

6.- la resistencia incremental de las bacterias y virus.

7.- La intolerancia religiosa.

8.- la violencia interracial.

9.- Las mafias internacionales basadas en el trafico de drogas, personas, animales, etc.

10.- El uso de la internet para los delitos.

Los principales y más graves problemas tienen que ver con los gobiernos y su forma de relacionarse entre sí. La internet ha rebasado a las legislaciones, los robots voladores asesinan selectivamente, nuevas enfermedades aparecen repentinamente y la doble moral aunada a  la corrupción impide la aplicación correcta de las leyes, eso hace difícil de enfrentar el mal legalmente, pues implica estar denunciando constantemente  en los tribunales, con todas las implicaciones incluidas cuando es el sistema mismo el que impide los cambios.

Sobre los mas grandes problemas mundiales actuales muchos optan por la participación política y la movilización social, sin embargo no es el único camino.  Recordemos que es en términos individuales, muy personales, donde es posible el cambio inicial.   Es en el fuero interno propio,  donde empiezan y se consolidan  los verdaderos cambios. Cuando una persona es honesta, se esfuerza por ser justa en su vida y vive pacíficamente,  el indignarse con la injusticia y la corrupción se vuelve una reacción natural y además es permanente.

El cambio social requiere la unión de multitudes solicitándolo simultáneamente. El cambio personal solo requiere un alma sensible con suficiente motivación como para tener la constancia que le permita  transformar su propia vida.

El hombre moderno cada vez es más un ser humano desprovisto de contenido, víctima de un vacío existencial que se originó cuando se apartó de la naturaleza para volcarse al vertiginoso ritmo de la vida moderna, ese tipo de vida que se basa en la búsqueda desenfrenada de bienes materiales y acumulación de dinero.

También debemos de observar el efecto que tiene en el mundo ese tipo de vida acelerada. Desde la época de la Grecia antigua Heráclito afirmaba: “la salud humana es un reflejo de la salud de la tierra”, si eso es cierto la gran contaminación y degradación de la tierra, símbolo de estos tiempos,  explicaría la inmensa cantidad de gente enferma que abruma a los hospitales.

En esta época cruel en la que los medios masivos de comunicación mayoritariamente se comportan como  enemigos de lo sagrado,  en la que los relegados de las escuelas y de los empleos, sin más oportunidades, engrosan las filas de la delincuencia,  no solo se necesitan personas que enseñen sino sobre todo personas que pongan el alma y el corazón al momento de enseñar.

Al fenómeno de  la globalización debemos de incluirle el sincretismo religioso, ahí hay un gran potencial de referencia para generalizar el respeto mutuo, la búsqueda del bien común, y lo que le urge a la humanidad de ahora: darle mayor importancia el desarrollo espiritual.

Se ha confundido el proselitismo religioso con la competencia.  No es con prohibiciones o con ataques a otros credos, como vamos a cumplir con los preceptos de la religión que hemos adoptado, sino respetando las religiones establecidas.  Un síntoma de madurez espiritual es  impulsar a las personas a que cumplan bien la que tienen y hasta destacando los aspectos mas visibles de las otras religiones, quienes ya hacen eso ha iniciado su propio camino hacia la Religión Universal.

La violencia inter religiosa se puede atender impulsando a que los mas experimentados exponentes de las diferentes religiones convivan  entre sí, que dignatarios de diferentes regiones y niveles sean  Budistas,  Hinduistas, Cristianos, Islámistas, etc., pongan el ejemplo de convivencia humana, tal y como lo pregonan sus principios sagrados. La convivencia permanente, visible y  coordinada hacia el bien común de los pueblos,  entre dignatarios religiosos de diferentes denominaciones, hará posible  llegar al corazón de dichas expresiones religiosas y posibilitar que las personas de alma sensible y nobleza de aspiraciones tengan acceso a la mística que mejor se les adapte.  Cuando dejemos de competir por los fieles,  superaremos el impulso a la violencia inter religiosa,  ya que como sabemos, en la catedral del alma se oficia en todas las lenguas que en el mundo hay.

En muchos países se ha penalizado la discriminación a los homosexuales y autorizado la legalización de las parejas así formadas, en un proceso que cada día avanza más. Por esa razón lo correcto es limitarnos a impulsar el respeto a las preferencias sexuales de las personas  por el método de poner  especial énfasis en  las ventajas de la vida en matrimonio Hombre-Mujer en términos de la realización espiritual que posibilita. Si alguien no comparte la espiritualidad cultivada en el matrimonio, no debería de sentirse excluido ni discriminado, pues el principio de la convivencia humana es el respeto recíproco a la libertad de elección de cada quien.  Al hedonismo y promiscuidad se le combate cultivando la vida espiritual, y ambos extremos están basados, en principio, en el libre albedrío.

El proceso de legalización de las drogas, avanza inexorablemente a nivel internacional,  dicho proceso no es más que una vuelta más en la larga espiral de degeneración en que se haya envuelta la humanidad.

Si se legalizan las drogas el camino que nos queda, a quienes no estamos de acuerdo dadas las actuales condiciones, es difundir por todos los medios los efectos perniciosos que producen para que haya suficiente información como para que los que se sientan atraídos sepan evitarlas. La estigmatización y la prohibición a priori solo aumentan las reacciones en sentido inverso.

La historia demuestra lo que es posible hacer con la vida humana. Bastaron unas cuantos años para que algunas personas hicieran de su vida algo extraordinario. Los mejores exponentes de cada época, cada pueblo, de cada religión, se esforzaron primero por transformar su vida y terminaron influyendo en  la de sus contemporáneos. Hay quienes  conservan el poder de seguir siendo tomados en cuenta, por el simple hecho de conservarse por escrito su ejemplo de vida y sus ideas.  Es obvio que al que no está de acuerdo con las injusticias y males del mundo, primero le toca transformar la vida que tiene, antes de querer cambiar el mundo que le rodea.

Actualmente la diversidad de intercambio, mezcla e interdependencia entre los grupos humanos es visto como un rasgo de debilidad por la diversidad de interpretaciones que incluye y el caos que puede originar, sin embargo es también un elemento de fortaleza por la amplitud de alcances que posibilita.

El camino de la superación personal en términos espirituales y el progreso colectivo igualitario  es exactamente el inverso al que recorre actualmente  la humanidad, de eso no hay duda.

El progreso tecnológico  ha potenciado la capacidad para beneficiar a la humanidad pero se ha priorizado el lucro, la dominación política y el control geográfico de zonas con abundancia de recursos naturales. Los resultados son inocultables: guerras constantes, violencia racial, hambruna permanente, contaminación indiscriminada, trafico de personas, conflictos entre religiones vecinas, y un largo etcétera. Últimamente  el terrorismo se hizo ubicuo y ni así le interesa a los gobiernos atender las causas de los males que aquejan al mundo, sino solo los síntomas y siempre y cuando les reditué alguna ventaja.

Esta época terrible en la que la ley del más fuerte impera y la del “ojo por ojo” condiciona  y ciega a los que a pesar de todo insisten en que las cosas no están tan mal e insisten en  solo distraerse y buscar la diversión que  confirme sus opiniones .

Y si las multitudes están confundidas y cada vez son más numerosas las almas tibias, lo que se requiere es la presencia cada vez más numerosa de almas inflamadas por las llamas del espíritu, cuya vida  no deje lugar a dudas sobre que tipo de cosas es posible dejar de hacer.  Personas  diferentes para un mundo podrido. Gentes que pueden hacer la diferencia con que solo respeten la vida, la naturaleza, las religiones, las razas. Personas que rechacen el delito, eviten la violencia y cultiven la vida espiritual en cualquiera de las formas  que lo plantean las religiones, desde la que han decidido practicar.

Krishnamurti aseguraba: No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”.

El reto de la humanidad, a estas alturas, es  lograr confederar  organizaciones, religiones, etc., Una aplicación práctica puede ser tender puentes entre zonas pobres y zonas ricas e  integrar a los que ya llegaron, lo cual no solo podría reducir la migración, sino revertir su flujo, pues difícilmente alguien se va de su lugar de origen por gusto.

Todo mundo sabe que si se envían médicos y maestros  (se da apoyo para  obtener agua y comida, así como ayuda para crear fuentes de empleo), en lugar de soldados, tanques y bombas, el terrorismo  -a la larga-,  desaparecerá.

¿Para donde va la humanidad ?. Si no modifica el rumbo corre hacia su propia destrucción.  Y una vez ocurrido eso, tendrá que formar de nuevo una nueva civilización y una nueva cultura, como tantas veces lo ha hecho en el pasado.