Los eventos que estamos viviendo en el 2015 son como  cajas de resonancia del ritmo de nuestro mundo, los cuales producen una estridencia de tal magnitud  que es imposible no sentir sus efectos.

En México vivimos una cadena de acontecimientos que muestran la ineptitud, la corrupción y el comportamiento mafioso de nuestros gobernantes, así como la complicidad de los medios masivos de comunicación.  Mientras la irrupción de las redes sociales aun no termina de concretar lo que ahí se inicia, mas allá de lo anecdótico o lo trivial.   El rasgo mas común es la desconfianza generalizada en los gobernantes, los políticos, las policías, es decir, en todo lo que tenga que ver con la autoridad.

Hay quienes intentan hacer cambios sociales desde el anonimato que permite la Internet, pero con escasa respuesta en términos masivos.  Los eventos virtuales aun no han dejado de serlo y seguimos esperando el momento en que los síntomas que se ven en esos espacios virtuales, se reflejen en las acciones de los agraviados y de los indignados, ya que no siempre son los mismos.   Estas cosas duraran hasta que el agraviado se indigne a tal grado  que  la indignación lo impulse a la acción.  Mientras tanto, o no hay suficientes agraviados o no son tan numerosos los indignados.  Los casos del Magreb Africano y de Guatemala en estos días confirman el potencial de una red de personas unidas por objetivos comunes, aunque no se conozcan entre si.

En este país, en la internet se denuncia y se hace mofa hasta el cansancio de los políticos por corruptos, ignorantes, tramposos, etc., pero el día de las elecciones se vota por ellos al amparo de los incentivos que representan o de plano porque pagan por el voto, alimentando una impunidad que ha hecho que prolifere el cinismo. La contradicción es flagrante, la paradoja en la que estamos atrapados innegable. En las elecciones de este año, comenzaron a ganar candidatos independientes, abriendo una pequeña brecha de esperanza.  Sin embargo es  interesante observar que  cuando ganan los mismos de siempre lo que se ve al siguiente día es una  notoria ausencia de jubilo. La política tradicional corrompió a sus participantes y terminó por erradicar  totalmente la espontaneidad.

Después  de muchos años de usar el correo electrónico, el mundo saboreó el asombro que le produjeron redes sociales basadas en Facebook llevándola, en una década,  a superar los mil millones de usuarios, pero esa misma velocidad hizo que este año comenzara a  declinar drásticamente en términos de lo que se hace en ellas, justamente cuando ahora se le puede dar todo tipo de uso.   El año 2014 fue el año de los autorretratos o “selfies”.

Mas de la mitad de los usuarios lo hacen desde sus teléfonos, pero ahora esta saturada de todo tipo de contenidos.  La novedad en estos meses son las aplicaciones de los teléfonos inteligentes, destacando el WhatsApp y sus grupos de chateo controlados por quienes los dan de alta. Seguramente, la febril actividad de los creadores conducirá a la integración  y miniaturización a niveles aun mayores.

En E.U. la presencia de un aspirante a gobernar ese país sorprendió por su lenguaje discriminatorio y rudimentario, obligando a sus oponentes a tomar en cuenta su mensaje pues lo catapultó en las encuestas, inclinando hacia la derecha la contienda. Esto, además mostro al mundo que en el alma del pueblo estadounidense aun habitan algunos de los fantasmas del pasado y que los hace soñar por prolongar días de gloria al precio que sea. Resulta paradójico ver a el país de los inmigrantes despotricando contra los recién llegados solo porque no son de la “calidad”  adecuada, porque son latinos o porque se resisten a hablar en ingles.

En Europa se vive una crisis migratoria de grandes proporciones, agudizada esta vez por que las fuerzas en conflicto han agregado a sus diferencias políticas sus diferencias religiosas.  La gente huye de la pobreza pero ahora además esta huyendo de las balas y de las bombas.  Cuanta hipocresía hay en los gobernantes que dicen compadecerse de la tragedia de los Sirios que mueren por miles en sus intentos por llegar a Europa, cuando siguen autorizando el envió de armas a los combatientes de los diferentes bandos.

Al difícil y perverso ajedrez que han jugado siempre los gobernantes que sueñan con mas poder y los fabricantes de armas –siempre cómplices-  hay que agregarle la compleja historia que ha llevado a los sunitas y a los chiitas a ahondar sus diferencias al grado de guerrear entre si, para beneplácito de los enemigos de los Árabes.

Una ola de indignación y solidaridad esta recorriendo Europa, destacando la actitud de los alemanes que dan la bienvenida a los recién llegados. La solidaridad individual, expresada a través de las redes sociales,  esta demostrándole a los gobiernos cual es uno de los  caminos posibles en esta etapa de organismos rebasados, gobiernos perversos, países arrasados y familias destrozadas, protagonizada por  soldados y milicianos matándose entre si por causas cada vez mas difíciles de entender y objetivos cada vez mas locales y mezquinos.  Estamos siendo testigos de la derrota de la cordura, la entronización de la doble moral y el vil y descarado robo del futuro de nuestros niños.

Hasta cuando las balas seguirán siendo  las que definan las fronteras, los gobiernos y los derechos…?  Que le falta a esta barbarie para aplacarse…?, ¿ Cuanto falta para que  el caos de paso a la calma….?   Evidentemente el combustible aun no se agota o tal vez, porque los incendios todavía no se han generalizado.

Es importante darnos  cuenta que las guerras actuales en Afganistán, Pakistán, Ucrania, Libia, Somalia, Yemen, el Congo, Sudan, Nigeria, Irak,  Siria, etc., son solo los escenarios donde se enfrentan los mismos de siempre.  Los que cambian de escenario consiguen mercado para sus armas, espacio para probar sus inventos de destrucción, bajo el argumento común de mejorar su posiciones de poder y obtener beneficios económicos, mientras los demás son obligados a poner  los muertos.  Alguien afirmo hace tiempo que “la guerra es la paz del futuro”, como una especie de justificación del camino de la violencia, sin reconocer que la  paz así conseguida no es real, solo es una tregua.

Las paradojas se reproducen y confirman que el mundo va dando tumbos, como lo hace desde hace mucho, pero ahora magnificado por la globalización que nos hace ser testigos de todo, en una especie de protagonismo virtual que agota la curiosidad, incentiva el morbo y seguirá permitiendo que la tecnología transforme nuestras costumbres y tome el control de muchas vidas, olvidando que es a base de esa misma tecnología como podríamos influenciar las cosas para que cambien.

Y esa es la principal de las paradojas.