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Cuando el Altar esta vacío…

Somos contemporáneos de una serie de fenómenos sumamente interesantes, que sin embargo pasan desapercibidos para la mayoría de la gente.

A los científicos siempre les ha intrigado porque, de entre miles,  solo unas cuantas especies presentan la menstruación como parte de sus procesos de reproducción y después de siglos de especulaciones se sabe que los humanos tienen la habilidad de interrumpir el embarazo en cuanto se presenta alguna anomalía en los complicados y complejos procesos de la reproducción de un nuevo cuerpo humano. Ese maravilloso acontecimiento que implica grandes cambios en la fisiología y la psicología femenina incluye no solo lo necesario para llevarlo a su culminación sino la habilidad para poder interrumpirlo si es indispensable hacerlo.

Si aceptamos que el cuerpo humano  tiene las características necesarias para que se exprese Dios en el, es decir el espíritu, si aceptamos que somos cuerpo-alma-espíritu y que esa naturaleza material-espiritual  es parte de la esencia de lo humano.  Podemos inferir que el proceso de gestación es, en el fondo, la construcción de un nuevo templo.

También sabemos que el corazón es el asiento de ciertos procesos psíquicos-emocionales que lo ubican como un órgano mucho mas complejo que una simple bomba y eso se ha evidenciado con los trasplantes de corazón, pues al prolongarse la vida de la gente que usa el corazón de otra persona, se presentan emociones y hasta recuerdos que no son de la vida del receptor sino de la vida del donante.  Ese fenómeno ha intrigado a todos, especialmente a los familiares de quien habiendo donado su corazón, han tenido  la oportunidad de conocer al que porta el corazón de su familiar.

Si el ser humano ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios y  el cuerpo humano es un templo, el corazón es el altar.

En las tradiciones orientales se asegura que vivir es llegar a la escuela donde se estudia los misterios de la vida y de la muerte…mientras llega el oficiante (Dios).
Los fenómenos culturales se han globalizado a tal grado que todo se comparte, se magnifica y al mismo tiempo muestra sus ingredientes. Por ejemplo  a los artistas que destacan por algún talento en especial, o a los deportistas que sobresalen por alguna habilidad especifica se les pretende dar categoría especial poniéndolos de ejemplo, por la fama que alcanzan, sin embargo cuando se publican detalles de sus vidas privadas que evidencian sus defectos o limitaciones personales se abre una brecha entre la imagen que los medios pretenden que ellos sean y lo que verdaderamente son.  En esa brecha se introducen los programas de espectáculos o chismes de los famosos que venden el morbo que esa diferencia pone en evidencia.

Papel aparte juegan los espectadores que asocian a esas imágenes sus fantasías y sus  frustraciones, sin reparar que la fama es una especie de monstruo que devora a sus beneficiarios en forma implacable.

¿Cuantas jovencitos llegan a la fama musical para después caer en la vorágine del alcohol, las drogas y el sexo desenfrenado ?

¿ A cuantos deportistas les pasa esto mismo…?

Sin embargo no es solo en ellos en  los que  estoy pensando, sino en las multitudes de personas que ante la carencia de vida espiritual propia, inducidos por esa forma de hacer publicidad al rededor de los artistas hasta hacerlos productos de consumo reemplazables, y que terminan por llenar su vida con la vida de esos “ídolos” del momento.

Una vez que la vida y los sentimientos de las multitudes de “fans” se llenan de las vidas y detalles de sus ídolos, también permiten que su corazón se llene de esas vidas ajenas.  Una vez colmados de la admiración extrema el corazón ya no tiene espacio para Dios, o dicho en otras palabras el altar queda vacío.

A alguien se le podría ocurrir construir un templo sin altar…?

Cuando el altar está vacío la gente se dedica a adorar a los ídolos del presente, como si eso fuera lo máximo, se esmeran por llegar al paroxismo en los estadios o  en los conciertos, sin reparar que eso representa una gran temeridad, una gran contradicción interior.  Sin embargo, también es posible que ahora mismo, a pesar de nuestra ignorancia al respecto, se esté incubando el nuevo aspirante a ocupar el altar interior, que podría significar seguir posponiendo lo que nos da identidad espiritual propia: una relación personal con Dios.  Pero también que de la naturaleza de ese cambio dependa que nos encaminemos a Dios o pongamos rumbo hacia el camino que no conduce a ninguna parte.

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¿ Para donde va la humanidad…?

La humanidad esta sometida a un acelerado proceso de globalización que comenzó por lo económico, esta basada en la información  y terminará por abarcar lo cultural y lo religioso.

Se están fusionando las culturas, se están mezclando las razas y terminarán por  mezclarse las religiones.

Los principales  problemas del mundo actual, al comienzo del siglo XXI son:

1.- El calentamiento global.

2.- la contaminación del agua, la tierra, el aire.

3.- El Hambre y el  Analfabetismo.

4.- La guerra.

5.- El terrorismo.

6.- la resistencia incremental de las bacterias y virus.

7.- La intolerancia religiosa.

8.- la violencia interracial.

9.- Las mafias internacionales basadas en el trafico de drogas, personas, animales, etc.

10.- El uso de la internet para los delitos.

Los principales y más graves problemas tienen que ver con los gobiernos y su forma de relacionarse entre sí. La internet ha rebasado a las legislaciones, los robots voladores asesinan selectivamente, nuevas enfermedades aparecen repentinamente y la doble moral aunada a  la corrupción impide la aplicación correcta de las leyes, eso hace difícil de enfrentar el mal legalmente, pues implica estar denunciando constantemente  en los tribunales, con todas las implicaciones incluidas cuando es el sistema mismo el que impide los cambios.

Sobre los mas grandes problemas mundiales actuales muchos optan por la participación política y la movilización social, sin embargo no es el único camino.  Recordemos que es en términos individuales, muy personales, donde es posible el cambio inicial.   Es en el fuero interno propio,  donde empiezan y se consolidan  los verdaderos cambios. Cuando una persona es honesta, se esfuerza por ser justa en su vida y vive pacíficamente,  el indignarse con la injusticia y la corrupción se vuelve una reacción natural y además es permanente.

El cambio social requiere la unión de multitudes solicitándolo simultáneamente. El cambio personal solo requiere un alma sensible con suficiente motivación como para tener la constancia que le permita  transformar su propia vida.

El hombre moderno cada vez es más un ser humano desprovisto de contenido, víctima de un vacío existencial que se originó cuando se apartó de la naturaleza para volcarse al vertiginoso ritmo de la vida moderna, ese tipo de vida que se basa en la búsqueda desenfrenada de bienes materiales y acumulación de dinero.

También debemos de observar el efecto que tiene en el mundo ese tipo de vida acelerada. Desde la época de la Grecia antigua Heráclito afirmaba: “la salud humana es un reflejo de la salud de la tierra”, si eso es cierto la gran contaminación y degradación de la tierra, símbolo de estos tiempos,  explicaría la inmensa cantidad de gente enferma que abruma a los hospitales.

En esta época cruel en la que los medios masivos de comunicación mayoritariamente se comportan como  enemigos de lo sagrado,  en la que los relegados de las escuelas y de los empleos, sin más oportunidades, engrosan las filas de la delincuencia,  no solo se necesitan personas que enseñen sino sobre todo personas que pongan el alma y el corazón al momento de enseñar.

Al fenómeno de  la globalización debemos de incluirle el sincretismo religioso, ahí hay un gran potencial de referencia para generalizar el respeto mutuo, la búsqueda del bien común, y lo que le urge a la humanidad de ahora: darle mayor importancia el desarrollo espiritual.

Se ha confundido el proselitismo religioso con la competencia.  No es con prohibiciones o con ataques a otros credos, como vamos a cumplir con los preceptos de la religión que hemos adoptado, sino respetando las religiones establecidas.  Un síntoma de madurez espiritual es  impulsar a las personas a que cumplan bien la que tienen y hasta destacando los aspectos mas visibles de las otras religiones, quienes ya hacen eso ha iniciado su propio camino hacia la Religión Universal.

La violencia inter religiosa se puede atender impulsando a que los mas experimentados exponentes de las diferentes religiones convivan  entre sí, que dignatarios de diferentes regiones y niveles sean  Budistas,  Hinduistas, Cristianos, Islámistas, etc., pongan el ejemplo de convivencia humana, tal y como lo pregonan sus principios sagrados. La convivencia permanente, visible y  coordinada hacia el bien común de los pueblos,  entre dignatarios religiosos de diferentes denominaciones, hará posible  llegar al corazón de dichas expresiones religiosas y posibilitar que las personas de alma sensible y nobleza de aspiraciones tengan acceso a la mística que mejor se les adapte.  Cuando dejemos de competir por los fieles,  superaremos el impulso a la violencia inter religiosa,  ya que como sabemos, en la catedral del alma se oficia en todas las lenguas que en el mundo hay.

En muchos países se ha penalizado la discriminación a los homosexuales y autorizado la legalización de las parejas así formadas, en un proceso que cada día avanza más. Por esa razón lo correcto es limitarnos a impulsar el respeto a las preferencias sexuales de las personas  por el método de poner  especial énfasis en  las ventajas de la vida en matrimonio Hombre-Mujer en términos de la realización espiritual que posibilita. Si alguien no comparte la espiritualidad cultivada en el matrimonio, no debería de sentirse excluido ni discriminado, pues el principio de la convivencia humana es el respeto recíproco a la libertad de elección de cada quien.  Al hedonismo y promiscuidad se le combate cultivando la vida espiritual, y ambos extremos están basados, en principio, en el libre albedrío.

El proceso de legalización de las drogas, avanza inexorablemente a nivel internacional,  dicho proceso no es más que una vuelta más en la larga espiral de degeneración en que se haya envuelta la humanidad.

Si se legalizan las drogas el camino que nos queda, a quienes no estamos de acuerdo dadas las actuales condiciones, es difundir por todos los medios los efectos perniciosos que producen para que haya suficiente información como para que los que se sientan atraídos sepan evitarlas. La estigmatización y la prohibición a priori solo aumentan las reacciones en sentido inverso.

La historia demuestra lo que es posible hacer con la vida humana. Bastaron unas cuantos años para que algunas personas hicieran de su vida algo extraordinario. Los mejores exponentes de cada época, cada pueblo, de cada religión, se esforzaron primero por transformar su vida y terminaron influyendo en  la de sus contemporáneos. Hay quienes  conservan el poder de seguir siendo tomados en cuenta, por el simple hecho de conservarse por escrito su ejemplo de vida y sus ideas.  Es obvio que al que no está de acuerdo con las injusticias y males del mundo, primero le toca transformar la vida que tiene, antes de querer cambiar el mundo que le rodea.

Actualmente la diversidad de intercambio, mezcla e interdependencia entre los grupos humanos es visto como un rasgo de debilidad por la diversidad de interpretaciones que incluye y el caos que puede originar, sin embargo es también un elemento de fortaleza por la amplitud de alcances que posibilita.

El camino de la superación personal en términos espirituales y el progreso colectivo igualitario  es exactamente el inverso al que recorre actualmente  la humanidad, de eso no hay duda.

El progreso tecnológico  ha potenciado la capacidad para beneficiar a la humanidad pero se ha priorizado el lucro, la dominación política y el control geográfico de zonas con abundancia de recursos naturales. Los resultados son inocultables: guerras constantes, violencia racial, hambruna permanente, contaminación indiscriminada, trafico de personas, conflictos entre religiones vecinas, y un largo etcétera. Últimamente  el terrorismo se hizo ubicuo y ni así le interesa a los gobiernos atender las causas de los males que aquejan al mundo, sino solo los síntomas y siempre y cuando les reditué alguna ventaja.

Esta época terrible en la que la ley del más fuerte impera y la del “ojo por ojo” condiciona  y ciega a los que a pesar de todo insisten en que las cosas no están tan mal e insisten en  solo distraerse y buscar la diversión que  confirme sus opiniones .

Y si las multitudes están confundidas y cada vez son más numerosas las almas tibias, lo que se requiere es la presencia cada vez más numerosa de almas inflamadas por las llamas del espíritu, cuya vida  no deje lugar a dudas sobre que tipo de cosas es posible dejar de hacer.  Personas  diferentes para un mundo podrido. Gentes que pueden hacer la diferencia con que solo respeten la vida, la naturaleza, las religiones, las razas. Personas que rechacen el delito, eviten la violencia y cultiven la vida espiritual en cualquiera de las formas  que lo plantean las religiones, desde la que han decidido practicar.

Krishnamurti aseguraba: No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”.

El reto de la humanidad, a estas alturas, es  lograr confederar  organizaciones, religiones, etc., Una aplicación práctica puede ser tender puentes entre zonas pobres y zonas ricas e  integrar a los que ya llegaron, lo cual no solo podría reducir la migración, sino revertir su flujo, pues difícilmente alguien se va de su lugar de origen por gusto.

Todo mundo sabe que si se envían médicos y maestros  (se da apoyo para  obtener agua y comida, así como ayuda para crear fuentes de empleo), en lugar de soldados, tanques y bombas, el terrorismo  -a la larga-,  desaparecerá.

¿Para donde va la humanidad ?. Si no modifica el rumbo corre hacia su propia destrucción.  Y una vez ocurrido eso, tendrá que formar de nuevo una nueva civilización y una nueva cultura, como tantas veces lo ha hecho en el pasado.

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La Paz

Recién pasada la navidad hemos vuelto a rememorar el nacimiento de Jesús siguiendo la antigua tradición iniciada por San Francisco de Asís de representarla en pequeñas figuras, pues así lo hace mi madre desde hace muchos años.

No ha faltado alguno de mis amigos que me agradecen que año con año les envió una postal con la figura del nacimiento y que siempre he titulado “la navidad del corazón”, obviamente ahora uso el correo electrónico, el Facebook y el WhatsApp para hacerlo.

Ambas cosas me han motivado para comentar que el significado de pasar por la navidad del corazón es múltiple pero se traduce en lograr la paz interior.  Ese estado de gracia ha sido buscado por multitudes de personas a lo largo de la historia, lo que es evidente es que  cuando alguien lo logra es inconfundible.  Cuando San Francisco de Asís lo logró comenzó a representarlo físicamente y a partir de ahí a todos los seres vivos los trató como hermanos.

Esa verdad inmanente es imposible de ocultar y difícil de expresar. Cuando a Gautama El Budha le preguntaron ¿ que es la verdad? Guardó silencio, dio la espalda y se retiró.  Cuando  a Jesús de Nazareth le hicieron la misma pregunta guardó un profundo silencio, como si nos dijeran ambos que ese tipo de verdad, la mas grande, la última que abarca el todo de las cosas y las personas no cabe en las palabras.

Ayer festejamos la Navidad, todo el mundo cristiano reparte parabienes y regalos, es curioso pero no todo el mundo es cristiano y los que si lo somos no hemos logrado ese tipo de paz.  Alguna vez una persona se acerco a Mahatma Gandhi para tratar de convertirlo al cristianismo, imposibilitado como estaba por ser figura pública en la búsqueda de la independencia de la India,  después de escucharlo le recriminó: Simpatizo totalmente con Cristo, pero me desilusionan los cristianos.

Recordemos que el saludo de él siempre fue: “la paz sea contigo”.  Como es posible que digamos ser cristianos y no estemos en paz con los demás y lo que es peor: no estar en paz consigo mismo.  La verdadera razón del origen de las guerras es la ausencia de paz interior.  Ya lo definió claramente  Pierre Proudhon cuando nos recordó: “La paz obtenida en la punta de la espada, no es más que una tregua”.

Como anécdota sabemos el caso de un joven que quiso ser recibido por el abad de un monasterio, el más mas grande de los conocidos y al que aspiraba ingresar, para lo cual tuvo que presentar carta de solicitud y externar sus saludos de la mejor manera posible esforzándose por cumplir todo el protocolo, sin embargo, para su sorpresa el Dignatario le cuestionó:  “te falta un saludo…”  el joven, sorprendido, en lugar de desconcertarse atinó a responder: “ no hay mejor saludo que el del corazón tranquilo…” y no solo lo recibió en audiencia sino que lo acepto como miembro de su comunidad.

Por el contrario en una ocasión una persona estaba molesta por el estado de gracia y felicidad que permanentemente irradiaba del Budha y resuelto se le acerco mientras éste estaba en meditación. Le comenzó a insultar, sin obtener respuesta, cuando los insultos subieron de tono y presagiaban hasta  agresión física, el Budha abrió lo ojos y se dirigió a su visitante: “ si alguien te lleva un regalo y este no lo aceptas regresándoselo a quien te lo lleva, quien es el dueño de ese regalo…?”  Desconcertado la persona contesto: “pues sigue siendo del que lo ofreció”.   “Igualmente te digo, llévate el regalo que me estas ofreciendo, no lo acepto….”y siguió tranquilamente en meditación.

Si la paz fuera una sustancia seria el mejor de los regalos, imposible de empacar y aun más difícil de repartir.  Al querer repartir la Paz nos daremos cuenta, asombrosamente,  que no todo el mundo la quiere recibir, unos por que simplemente no la quieren  y otros porque no quieren pagar el precio. Los que prefieren la violencia y el odio simplemente no les interesa y los que la anhelan no saben como dejar de molestarse con los demás y cuando han llegado a odiar,  en el mejor de los casos solo la ocultan de los demás.

La paz interior es fácil de obtener, basta estar dispuesto a dejar de sufrir, es decir  a abandonar los sentimentalismos, los apegos, el miedo al que dirán, etc., por supuesto que esa búsqueda comienza por el perdón y con dejar de mentir.

Hay una frase muy antigua que dice: “inútilmente habrá nacido Jesús en el pesebre de Belén si no nace en nuestro corazón también…”.

Hoy, esta Navidad es bueno recordar que “Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor”, Antoine De Saint Exupery

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Una noche espiritual…

Por mi trabajo me toca convivir con muchos niños diariamente, usualmente me  alegra ver el futuro en sus miradas, es algo que aprendí a hacer viendo a los ojos a mis hijos, pero en este país -y en casi todo el mundo- el futuro esta enfermo y desde hace unos meses sus miradas alegres y sonrisas espontáneas me producían una extraña sensación de impotencia.

La confianza en el futuro se me fue diluyendo y cuando me  preguntaba ¿qué va a pasar con ellos cuando sean adultos…?  ¿qué clase de mundo le tocara vivir a mis hijos…? Me abatía la incertidumbre, como si el futuro ya hubiera llegado y fueran ciertos los malos presagios….En esas andaba cuando cometí algunos errores y la angustia me atrapó.  Deje de salir y me refugie en la meditación, pero perdí inspiración para la oración.    La situación me alejó de la televisión y los periódicos.

Deje  de escribir por tristeza. Las malas noticias terminaron por afectarme, en este país todos conocen cuales son esas malas noticias pues casi no hay de otro tipo. Me daba la impresión de que no valía la pena externar opiniones  o compartir experiencias y al observar la dinámica social mostrada en las redes sociales mas crecía la convicción de dejar de “decir” para mejor “hacer”.

Afortunadamente nunca he perdido la intuición y llevado por ella aproveche uno de mis  viajes para ir al Gran Cañón, en Arizona. Necesitaba una respuesta a ese desajuste interno.   En cuanto llegamos lo primero que hice fue acercarme a la orilla, mi familia no entendía tanto interés por localizar alguna roca que sobresaliera al desfiladero, hasta que la hallé. Realmente no tenia ninguna razón lógica para hacer eso, simplemente me “latia” hacerlo.   En cuanto me vi cerca del abismo y  me senté a contemplar aquella inmensidad, bastaron unos instantes para que la respuesta  me llegara sola, espontáneamente: Estaba en una “noche espiritual”, de manera que lo que había que hacer era sostenerme, cuidar mucho no volver a cometer errores y esperar la llegada de un nuevo día.

Así permanecí por varias semanas hasta que, de repente, el dengue me obligó a estar una semana en cama, las cosas auguraban que se complicarían aun más pues deje de ir al trabajo, sin embargo fue precisamente ese aislamiento y la oración lo que me permitió comprender mejor, enfrentar las cosas cotidianas con una nueva actitud  y salir por fin de esa etapa.

Los alquimistas tenían una frase que dice: “ imita a la naturaleza y encontraras lo que buscas”, y eso fue lo que hice “esperar”, esperar a que pasara “la noche”, con la convicción de que tarde o temprano el día aparecería.  En la filosofía védica de la India le llaman “pralaya” a esas etapas de la vida.

Este país  pareciera estar en una “noche espiritual” dados los terribles condiciones en las que se nos obliga a vivir y que dan la sensación de descomposición, de confusión, alimentada por la corrupción, la violencia, el cinismo y la impunidad…. con   el agravante actual de que no hay un gobierno capaz de enfocar los esfuerzos necesarios para salir de ella.

Nadia habla del futuro como algo promisorio.

No me interesa escribir sobre que es lo que hay que hacer para salir de esta situación dado que ya hay muchas personas haciéndolo, además, es evidente que los gobernantes ya saben que hay que hacer, solo que a algunos no les interesa hacerlo y a los otros no se les permite.  Así es como  enferman el futuro de los que gobiernan, envenenándolo.

A nivel personal las cosas son distintas, no hay nada que no podamos hacer pues la vida interior de cada cual es el espacio donde algunos viven en sus propias noches espirituales  y otros en días de gran actividad, podrán ser largas, cortas o al revés, pero invariablemente, siempre estaremos todos  expuestos a ir  pasando de una a otra.

Las situaciones personales adversas, en las que se involucran nuestros familiares mas cercanos o nuestras necesidades básicas, cuando coinciden con grandes adversidades externas pueden conducir a algunas personas a la depresión, sin embargo hay dos sencillos pasos para evitar llegar  a  ella: Nunca olvidarse de Dios es la primera. Ya lo descubrió empíricamente Facundo Cabral cuando concluyó: “no estas deprimido, solo estas distraído”. Pues cuando alguien está así   -“distraído”- es porque se ha olvidado de las cosas que le rodean y de lo que nunca debemos de olvidarnos es de la presencia de Dios en nuestra vida.  Esta actitud es útil incluso para los que ya están en depresión.

La otra es un poco mas exigente pues se debe evitar hacer cosas por impulso, espontáneamente. Todo lo que hacemos debe de ser reflexionado, meditado, con el fin de hacer solo lo que haya pasado el filtro de dicho análisis.

Si en el mundo actual dominado por el hedonismo, se incentiva la espontaneidad en todos los aspectos que tiene que ver con la búsqueda del placer y la comodidad, es obvio que la reflexión interior, el análisis de las acciones antes de realizarlas es la base para avanzar en el camino espiritual que conduce al desarrollo interior.

Esforzarse por mantener el recuerdo de Dios en cada aspecto de nuestra vida y meditar toda acción antes de realizarla es posible pues el lazo que las une es la oración.

No podemos evitar las “noches espirituales” pues son parte de la naturaleza, sin embargo lo que si podemos hacer es que sean mas cortas, pero sobre todo, la presencia Divina en el hombre hace  que sean menos “oscuras”, ya que todos necesitamos después de un período de intensa actividad una etapa de reposo…

En relación a todo esto es bueno recordar aquella frase que dice: “La fe es el pájaro que canta cuando el amanecer todavía está oscuro”. Rabindranath Tagore

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Sembrando Ceibas….

Hoy sembré una ceiba en mi huerto, había nacido espontáneamente justo enfrente de la ventana de la recámara, fue un regalo que cayó del cielo empujada por la brisa y fertilizada por los cuidados que mi esposa le da a nuestro jardín.

Hoy sembré una ceiba en el huerto pues era el árbol que faltaba en ese lugar que desde hace años estamos  repoblando de árboles y de frutales y donde planeamos ella y yo pasar nuestra vejez disfrutando de  su sombra y de sus frutos.  Ya había sembrado una, la primera,  en medio de juegos infantiles, a instancias de nuestro maestro y justo enfrente del aula de cuarto año de primaria.  Hace poco cuando me platicaron de ella me hablaron  de un frondoso y espectacular árbol que le sirve de distintivo a esa escuela de mi infancia.  Cuando crecí y me fui de viaje por el mundo, ella siempre me siguió. Se me cruzó por todos lados en mis recorridos por la península de Yucatán, donde los Mayas lo veneraron como árbol sagrado llamándolo yaaxché y ni los españoles pudieron evitar que los plantaran en el centro de las plazas de sus pueblos.

Me topé con su figura inmensa que atraviesa el mundo de los hombres y los dioses al estudiar la cosmogonía maya pues comunica los tres planos en que está dividido el universo.  Sus ramas son medicinales y tiene el aspecto de  un Ser agradecido pues además  de dar amplia sombra por tener brazos inmensos, sus características  permiten la apertura de los trece cielos para todos los que osan treparla, en el sentido figurado que tanto gusta de usarse en el idioma de los mayas.

Después de mucho viajar  regrese a mi tierra y me vine a casar con una nativa de Cócorit, un pueblo del estado de Sonora cuya característica son las inmensas ceibas que tiene esparcidas por todos lados y sobre todo las que le dan vida y distintivo a su plaza principal, en un rasgo entre curioso y trágico pues esos árboles  hermanan al pueblo de Cocorit  con la península de Yucatán que está en la zona geográfica  de donde es originaria la ceiba  y a donde fue deportada su gente,  parte del pueblo yaqui, en aquella epopeya genocida de la que fueron víctimas en la época porfirista. Los yucatecos nos enviaron sus ceibas y los yaquis les pagaron con sudor y sangre esparcida en los campos en sus esfuerzos por sobrevivir y regresarse.  Ella pertenece a ese linaje, la conocí en uno de mis viajes y al poco tiempo  nos casamos en una casona antigua que esta rodeada de ceibas inmensas y bailamos en la fiesta al pie de la más grande de ellas.

Los botánicos describen a la ceiba como monumental y de vida centenaria, registrando  casos de una que ya pasa de los cuatrocientos años y otra a la que  le documentaron doscientos, ambas en Guatemala.

Al decirle a mi hijo menor que la ceiba que tenemos  enfrente, que está casi alineada con  la puerta de la casa, es un viejo conocido puesto ahí por la generosidad de un vecino y  que ya pasa los treinta metros de altura y veinte años de edad, se rió e ironizó la solemnidad con la que me dispuse a mover de lugar la ceibita, su hija,  que había nacido en el jardín para llevarla a la huerta.  “uhh papá ya vas a estar viejito para cuando se perezca a ésta…” me dijo apuntándole.  Sin hacerle mucho caso, reuní a toda la familia, juntos  la trasladamos y como lo he hecho con muchos árboles más, la replanté junto con mis hijos, repitiéndoles un discurso ya conocido por ellos: no importa cuanto tiempo sea necesario para que den frutos y sombra y si los que se beneficien vayamos a ser nosotros u otros; de niño comí fruta hasta el hartazgo y nunca conocí a quienes sembraron esos arboles, de manera que los que he ido sembrando a lo largo de la vida, serán una forma de retribuirle a los niños del futuro,  lo que otros me dieron a mi en el pasado: cuando mis hermanos y yo éramos niños y las tardes se nos iban en jugar en compañía de nuestros amigos, subir árboles para comer  sus frutos, era parte de la diversión.

Hemos andado el valle del yaqui en búsqueda de arboles monumentales y  descubierto, con cierta tristeza, que casi ya no quedan álamos, zapotes, eucaliptos y demás árboles que solían destacar en el horizonte  al recorrerlo por el borde de los canales.  Deberíamos de reforestar éste valle, para regresarle a sus hijos la sombra y la fruta que hace unas décadas tenía, los lugares se indican por si solos, son los cruces de los canales, a lo largo de los drenes y en todos los lugares que no interfieran con las actividades agrícolas. Es frecuente que la gente se queje de que ya no llueve “como antes” sin embargo en nosotros está contrarrestar en algo lo que lo produce: si reforestamos el valle y la sierra que lo bordea,  lograremos  que hagan todas las maravillas que esos “laboratorios” biológicos que son los árboles son capaces de hacer, incluyendo, cuando son muchos,  lograr que la evaporación se condense justo en las zonas que hacen llover, restituyendo el ciclo del agua y evitando las temibles sequias. En esos momentos de gran escases  es cuando los arboles parecen gritarle  a los hombres: “yo te ayudo….yo te ayudo…..”, en un dialogo de oídos sordos y gritos lastimeros por no ser suficientes para lograrlo.

Los árboles que deberíamos de plantar por todos lados debe de incluir los de gran tamaño ya que los espacios disponibles son escasos, dado que la vegetación original es decir, el manto vegetal que le corresponde al valle está totalmente ocupado por la agricultura intensiva.

Hoy planté uno de esos, obviamente una Ceiba,  propiciando que las manitas tiernas de mis hijos  cubrieran de tierra sus raíces generándoles una lazo invisible e indisoluble para con un ser vivo de una fuerza y longevidad como pocos en el mundo.

Con el paso de los años, en temporada de huracanes, he aprendido a  escuchar como recibe la fuerza del viento en una especie de dialogo de titanes que proviene del fondo de los siglos y que, en lengua maya, mi vecino, esa ceiba esplendorosa le dice a quien se acerca:  “¿que fue de los dioses que me habitaban…..?¿Dónde están los hombres que me adoraban….? ¿Quien eres tú que impávido te acercas temeroso de que el viento me haga algo, cuando sólo  es el medio que me permite hablar con la distancia?. ¿Que les pasa a los hombres de ahora que no  entienden mis gritos de esplendor por ser el invicto vencedor de los huracanes…?.

Hoy, intercambiamos nuestros hijos y en un acto de gratitud prometimos protegerlos. El, por ser yo un ayudante del viento  que esparce sus hijos por el valle, y yo  porque al pasar cerca de él diariamente, camino al trabajo, recibo su sombra que me hace voltear a verlo,  recordándome  el camino que realmente debe recorrer toda persona, apuntándome inflexible,  hacia el cielo.

Finalmente, como dijera Goethe, todas las teorías son grises solo es verde el dorado árbol de la vida, parafraseándolo  te  pregunto: ¿Cuándo vas a sembrar tú el árbol que te acompañe?…… ¿Si sólo puedes tener uno o dos  hijos, según costumbre de ésta época cuándo vas a sembrar los árboles que te compensen……?

Hoy, fue un día especial para mí al sembrar uno,  cualquiera de esos puede serlo  para ti también.

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La vida como gimnasio psicológico

Últimamente han proliferado los gimnasios como espacios para que las personas puedan realizar ejercicios con aparatos especiales y supervisados por especialistas, lo cual no deja de ser un reflejo de las consecuencias de la vida urbana, pues hace unos años  tal cosa era innecesaria e impensable.

En un inicio los gimnasios eran casi exclusivamente  utilizados por hombres en busca de incrementar su masa muscular, basto que pasara una generación para que se incorporaran masivamente las mujeres,  solo que ahora los usuarios están mas enfocados a mejorar su apariencia física.  Las ciudades con su frenético ritmo, que incluye espacios reducidos para vivir, inseguridad en las calles, malos hábitos alimenticios  y largos periodos de tiempo en labores con poca actividad física, han dado base al fenómeno.

El origen esta en la publicidad que repite insistentemente que debemos de tener la apariencia física por siempre joven, que anatema el dolor e induce a las personas a avergonzarse por estar envejeciendo.  Así los gimnasios y la cirugía estética, según sea el nivel económico, se han convertido en el baluarte de muchas de las personas que  viven con la preocupación por mejorar su apariencia  y condición física, sobre todo si nunca han practicado algún deporte.

Es triste que las mujeres terminen por aceptar que los mejores argumentos para conseguir pareja sean sus caderas y su busto, mas todavía que las esposas tengan que someterse a esa misma lógica, para poder conservar a su marido, cuando ya la convivencia cotidiana ha dejado en claro quien es quien en términos de nuestra calidad como personas, mas allá de lo que aparentamos.

El índice de divorcios en México  aumenta año con año, lo cual es lógico si las base de la unión son las apariencias, la atracción estrictamente física, el dinero, la preocupación por “el que dirán” y sobre todo el no tener preparación para enfrentar las adversidades de la vida.

Mucho se habla del amor, pero poco se esta dispuesto a cultivarlo.  Se abusa de el citando la fidelidad, la adoración de todo lo que tenga que ver con el otro, pero se le abandona a la menor provocación.

Si las adversidades propias de la vida, es decir la convivencia con nuestros semejantes las enfrentáramos con la actitud de que son oportunidades para auto conocernos, pronto lograríamos superar la condición común en la que los problemas nos afectan al grado de confundirnos y no saber que hacer.

A muchas personas les agrada enterarse de las vidas de los demás, pero si valoraran la gran trascendencia que tiene analizar la suya propia, repasar lo que hicimos y lo que nos hicieron, descubrir el origen de nuestras molestias, la raíz de las emociones con las que acompañamos las escenas cotidianas, llegarían a disfrutar de una especie de autonomía psicológica de gran valor para la vida.

Supe de una persona, un maestro, que queriendo mejorar su carácter, interesado en lograr ser mejor persona y una vez que ya había analizado a detalle sus defectos psicológicos, le daba por buscar situaciones que le permitiera que se le manifestaran de nuevo y así continuar sus esfuerzos por superarlos.  Me contó que intentando dejar la ira, buscaba a ciertas personas que lo insultaban a la menor insinuación y una vez que lo lograba, se ponía muy atento para descubrir como eran sus reacciones, que era en realidad lo que sentía y porque.

Me intereso el planteamiento y cuando me propuse conocer mi propia   impaciencia, me dirigí a las salas de consulta del Hospital del IMSS, para tomar un turno a nombre de un familiar cercano y luego  sentarme en esos escenarios del dolor y  ser obligado a ver pasar las horas mientras los doctores discurrían en sus labores y llamaban al siguiente en turno y al siguiente,  en una sucesión que deja la sensación de ser interminable.

De manera que si hay la suficiente motivación, la convivencia y las adversidades de la vida cotidiana pueden ser tomadas como una especie de “gimnasio psicológico”, en la que los problemas y escenarios diversos, pueden  ser tomados como oportunidades para conocernos mejor. Es muy lamentable que no podamos controlar nuestras reacciones, o mas bien que nuestros semejantes tengan la facultad de hacernos pasar de la risa al llanto, de la tranquilidad al enojo, con solo hacer cualquier cosa o decirnos algunas palabras.

La vida es como una película en la que cada quien es el actor protagónico, si repasamos las escenas de esa película pronto descubriremos la trama de  nuestra propia vida y podremos modificarla para bien.

No basta cultivar el cuerpo, también podemos templar nuestro carácter y equilibrar nuestra personalidad y la vida nos da múltiples oportunidades lograrlo.

Huirle a las adversidades  y problemas no siempre es la mejor decisión pues si no hemos descubierto las causas que las originan, tarde o temprano se nos volverán a presentar, tal vez cambien algunos actores y los escenarios pero las situaciones conflictivas tendemos a repetirlas.

Si alguien quiere conocer sus defectos psicológicos, cásese y habrá conseguido un espejo de cuerpo entero. Es lamentable que en cuanto nos vemos tal y como somos queramos cambiarlo por otro y lo que es mas lamentable: nos enojamos con el y le hacemos daño.

El gimnasio psicológico es magnifico para entrenarnos en el auto conocimiento.

Conocer a otros es inteligencia, conocerse a sí mismos es sabiduría. Manejar a otros es fuerza, manejarse a sí mismos es verdadero poder. – Tao Te Ching

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La generación light

Observando el comportamiento de los jóvenes de hoy  se perciben algunas  diferencias generacionales que nos corresponden, dado que desde la irrupción de la internet las cosas se están acelerando vertiginosamente.

Me llama la atención algunas  carencias emocionales o experiencias de vida que tienen los jóvenes de hoy  con respecto a los que pertenecemos a la generación anterior.  Hasta mediados del siglo pasado las diferencias entre las generaciones eran mínimas, después la brecha generacional se fue ensanchando y ahora el avance tecnológico esta dificultando la comunicación entre padres e hijos pero sobre todo ha derribado los puentes generacionales entre los abuelos y sus nietos.

Los jovencitos que hoy se están casando y debutando como padres pertenecen a la generación digital que basa su vida en el uso de la Internet. A ellos les fascina el uso de la tecnología y les gusta tratar de adivinar  sobre cuales serán los avances por venir. Muestran un asombro –a veces despectivo- al enterarse de cómo era el mundo en la época de sus abuelos pues estos les  relatan un mundo cada vez mas extraño para ellos.

A muchos jóvenes de hoy  les falta conocer las fases de la luna a base de observar el efecto que produce en las plantas y en el mar, saber cuando va a llover con solo observar el horizonte, comer de los frutos de alguna planta  que ellos hayan sembrado, comerse los peces que ellos hayan pescado, nadar en los ríos y no solo en las albercas, dormir a la intemperie, conocer el mar justo en las desembocaduras de los ríos, regresar a los nidos a aquellas crías que después de un vendaval amanecen en  él suelo, caminar solos por el  bosque,  aprender el uso medicinal de las plantas…

Desconocen que en el cuidado y convivencia con las plantas y los animales hay una especie de “alimento”.   Las nuevas generaciones no están recibiendo esa formación de vida favoreciendo la diseminación de un tipo de crueldad que se propaga al impulso de ese tipo de  carencia.

En las grandes ciudades esto se esta acentuando extraordinariamente: toman leche sin lactosa,  pan sin fibra y pintados de  color, jugo de fruta que no contiene la fruta a la que saben, se alimentan con carne de animales cultivados en serie y engordados con hormonas,  crecen en ambientes en los que predominan las plantas de plástico, conocen los espacios naturales solo en las secciones turísticas y a los animales los observan disecados en los museos,  conviven con ellos en las ignominiosas jaulas de los zoológicos y en el mejor de los casos los compran en las tiendas.

Las grandes ventajas de las mega ciudades también implican que  todo debe ser empacado, congelado y  modificado, ademas de incluir una versión “light”.

El hombre moderno cada vez es mas un “hombre light”, un ser humano desprovisto de contenido, víctima de un vacío existencial que se originó cuando se apartó de la naturaleza para volcarse al vertiginoso ritmo de la vida moderna, ese tipo de vida que se basa en la búsqueda desenfrenada de bienes materiales y acumulación de dinero.

Como decirles a los depredadores de la naturaleza a que sabe la brisa una madrugada de verano después de un aguacero nocturno…?

Cada vez hay mas personas que basan su vida exclusivamente en lo que el dinero les permite hacer, de ahí que si nunca han cultivado la tierra con sus manos como distinguirian el sabor de un tomate madurado en la planta con respecto al de uno madurado en las cajas de transporte mientras es llevado a las anaqueles del supermercado…?

Al superar la sociedad los niveles de supervivencia y la tecnología facilitar enormemente las cosas, los animales han sido relegados de nuestras  necesidades básicas, dando espacio a una especie de nostalgia que algunos intentan superar con  mascotas de compañía, pero en el proceso los hemos retirado de nuestras vidas cuando ellos son la compañía imprescindible: el amor a los animales es un hilo de viene desde la mas remota antigüedad, si lo rompemos quebramos algo dentro de nosotros mismos.

La historia milenaria del hombre dice que los pueblos fueron hijos de los bosques, de los ríos y del mar.  Al hacinarnos entre el cemento, el plástico y el metal de las ciudades  y además, no cuidar nuestra relación con nuestro origen estamos perdiendo el rumbo.

Ya algunos filósofos han advertido de las consecuencias de que el hombre moderno solo sea una versión “light” de los  que le antecedieron. Al carecer de vida interior no sabe estar solo,  llegando al extremo de tener una actitud como de huir de si mismo. Somos parte de la cultura de la evasión, de lo intrascendente.  Lo principal es divertirse, gozar y tener dinero.

Al destruir los bosques nos estamos quedando huérfanos, al contaminar y secar los ríos estamos entrando en una especie de  angustia existencial fratricida por no tener el agua asegurada y si logramos contaminar el mar mas allá de los límites nos ahogaremos en nuestras propias inmundicias.

La dinámica social actual esta impulsando  a que todo debe de ser rápido, acelerando los procesos de toda índole: la comida se acelera para mantener el ritmo de quien la necesita y proliferan los expendios de “comida rápida”, la educación se empaqueta en periodos cortos priorizando el reconocer a quienes mejor repiten lo que otros dijeron,  las comunicaciones globales instantáneas abrieron nuevos horizontes hasta que se popularizo delimitarlas a 140 caracteres por vez, obligando a que la intrascendencia y el chisme  se reproduzcan entre si hasta el infinito, dando forma  a la “comunicación Light”. La comunicación así empaquetada fomenta la curiosidad, no la reflexión.

Hasta la religión se ha tenido que adaptar a la velocidad vertiginosa de la vida actual, se transmite la liturgia por televisión, se evangeliza por Internet,  etc., al paso que vamos las religiones marchan presurosas hacia su versión “ligth”: cada vez son mas tolerantes con sus fieles y le agregan vistosidad a sus actividades para que los jóvenes se acerquen.   En un mundo sobrepoblado y cada vez mas urbanizado no es el aumento del ateísmo declarado lo que preocupa, sino que se le ha dado forma a los religiosos “light”: practicantes nunca comprometidos.

Las lecciones de vida de los bosques, los ríos y el mar van quedando como  un lejano recuerdo, casi extinguido, para quienes viven en los departamentos urbanos a muchos metros sobre el suelo.

Al proliferar ríos sin peces y tener cada vez mas bosques con menos animales hay  cada vez hay mas humanos  sin sentimientos.  No nos asombremos que pronto, además de   tener  cada vez mas difundidas las religiones, seamos  también  testigos de un cristianismo sin cristianos.

Las personas de ahora se parecen cada vez mas a lo que consumen: café sin cafeína, leche sin lactosa, dulces sin calorías….al alejarse de la naturaleza y no tener vida espiritual propia, le dan una exagerada importancia  a la apariencia.   Ya lo señaló premonitoriamente un aborigen americano ante el embate de la colonización europea:  “Sólo hasta que se haya talado el último árbol, contaminado el último rio y muerto el último animal, el hombre entenderá que no se puede comer el dinero”.

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Las manos de una madre…

Por mas lejos que te encuentres de ella, una vez que te falte sabrás lo importante que fue en tu vida. No hay nadie en el mundo que no tenga una.  Desatenderla es desatenderse uno mismo. El mundo se sostiene por ella en el sentido de que es quien hace posible la propagación de la vida.  Obviamente una cosa es haberla tenido y otra es conservarla.

Todas las madres tiene algo de divino pues representan en el mundo a la Virgen, la madre de todos.  La maternidad transforma a las mujeres proporcionándoles por medio de esa experiencia una especie de amor que solo ellas experimentan. La fecundidad es su prerrogativa por excelencia: nadie de los que estamos aquí pudo llegar sin su intervención.

En la antigüedad se referían a ese privilegio como la “santa predestinación”: toda mujer nació para ser madre.

Si hacemos un viaje retrospectivo de regreso a nuestra infancia, invariablemente encontraremos los brazos amorosos de una madre, una voz  angelical y el seno tibio que nos imprimió un sistema la vida donde amamantar no solo es alimentarse, es impregnarnos de la vida de quien nos fabrica el alimento.

Escuchar la voz de nuestra madre una vez que hemos salido del vientre es una experiencia muy reconfortante, nos confirma que ella esta cerca, que sigue ahí. Quienes no tuvieron esa experiencia, por las circunstancias que hayan sido, tiene una deuda con la vida o al revés la vida les cobro una deuda que tenían con ella.

Hace unos años confirme la fuerza que tienen las palabras para los niños en gestación dentro del vientre materno. Sucedió que una compañera de trabajo tubo que asistir durante todo el embarazo a las reuniones diarias que como equipo debíamos realizar las cuales se prolongaban por mas de una hora, todos los asistentes hablábamos de asuntos laborales, sin embargo, por el puesto que desempeñaba en aquel entonces, me tocaba hablar mas que los demás y así transcurrió el tiempo, hasta por fin  nació su hija, al poco tiempo nos encontramos ambas familias, en una fiesta infantil.  El arribo de mi esposa y mis hijos fue precisamente por la espalda de la mesa donde estaba ella con su familia, sin embargo el sonido de mi voz al saludar a los presentes fue suficiente como para impulsar a su hija en brazos en un intento por asomarse por entre su hombro, en un gesto típico de alguien que se asoma para ver quien es quien esta llegando. Ella, la madre de la criatura me hizo ver lo que estaba pasando y asombrada comentaba con sus compañeros de mesa los antecedentes que explicaban el comportamiento de su niña recién nacida.

Si eso sucede con la voz de un extraño, cuantas cosas sucederán en la tierna constitución de un bebe cuando es su madre quien le habla.

Hoy visite a la mía, la encontré sentada en su lugar habitual organizando las fotos de sus hijos y aunque no lo vi esta vez, se lo que hace con frecuencia: algunas veces, sosteniendo nuestras fotos, nos hace cariños y siempre nos da bendiciones “para que Dios nos proteja, donde quiera que andemos”…la estampa era sumamente tierna: instalada en la ancianidad,  añora en sus nietos lo que hizo con los hijos. Ella sabe que  una buena madre influye en la vida de sus hijos y ella ha influido profundamente en la vida de sus ocho hijos.

Una abuela es, por definición la versión sabia de una madre. Por su influencia mi esposa acostumbra darle una bendición a nuestros hijos cada vez que salen de casa. Como siempre nos habla de Dios termine por comprender que la mejor manera de acercarse a la Virgen es a través de nuestra propia madre, pues como podría alguien querer acercase a la Madre de Dios si no es capaz de acercase a la suya propia..?. Dicho de otra manera los hijos malagradecidos con su madre nunca progresan en todos los campos de la vida ni lo hacen permanentemente, siempre les hará falta eso.

No hay acontecimiento mas grande ni mas trascendente que el de una mujer gestando: la humanidad se esta renovando a si misma. Ese acontecimiento,  una vez consumado la transforma en la fuente del amor. El amor de una madre es capaz de los mas grandes sacrificios  e impulsa hacia el bien a quien lo recibe, la mejor manera de mejorar los problemas de  la sociedad actual  es protegiendo y preparando a las madres para que lo sean en plenitud, ellas pueden transformar a las personas cuando todavía están bajo su tutela.  Ya lo dijo alguien hace algún tiempo: “Las manos que mecen las cunas son las que pueden mover al mundo”.

Las manos de la mía ya no tienen la fuerza de antes, vacilantes, organizan sus recuerdos, enjuagan lagrimas derramadas en silencio, suspirando por los días en que jugábamos por ahí asegurándonos de no alejarnos mucho de ella.

Yo me termine de gestar en el alma de mi esposa, que también es madre. Tengo la convicción de que así como el hombre fecunda el vientre de la mujer para convertirla en madre y eso lo hace en cuestión de minutos, la mujer “fecunda” la psiquis del hombre después de años de convivencia cotidiana.   El comportamiento de un hombre después de años de convivir con la misma mujer y de haber gestado hijos en conjunto, con toda seguridad ha recibido eso que solo una mujer es capaz de retribuirle al padre de sus hijos.

La “fecundación” de la psiquis masculina tiene que ver con una especie de maduración espiritual y equilibrio en la vida. Si la fecundación femenina se da rápido, la masculina se da lentamente. Si la fecundación femenina exige que haya la oscuridad y el calor de un  vientre fértil, la masculina necesita de un hogar con responsabilidades compartidas e hijos en común. Obviamente que así como hay mujeres fértiles también hay hombres “estériles” en el sentido que estamos hablando, ya que los defectos de carácter cuando son muy marcados, cuando los vicios dominan el comportamiento de los varones, prácticamente refractan  la influencia positiva que les irradia de su esposa-madre.

Hoy le  tome  las manos a mi madre y al verlas de cerca  vi su vida reflejada en ellas,  son como espejos de una vida larga y fructifica que reflejan todo lo que ha trabajado, así como sus alegrías y sus sufrimientos, pero sobre todos son un monumento a su dedicación y vocación de vida.

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Paradoja de la incertidumbre

Por esos designios del destino hube de visitar de nuevo la sala de urgencias de un hospital, caminar por los pasillos atestados de gente, pero sobre todo de personas en condiciones de salud graves,  es una experiencia sobrecogedora.

Los hospitales concentran los dos extremos de la línea de la vida, mientras en un edificio la gente se extingue poco a poco como lámpara a la que se le acaba el combustible,  en otro edificio vecino la vida irrumpe esplendorosa en la forma de el llanto de los recién nacidos.

Desde que llega uno a los alrededores de la sala de urgencias se percibe un silencio raro, la gente si habla pero su lenguaje corporal comunica lo que no se quiere que los demás oigan. El que se acerca a sus puertas automáticamente se hermana con los demás en el mismo tipo de dolor, aunque los que portan uniforme se desplazan como con una especie de traje protector que los hace inmunes al dolor ajeno. El abrumador numero de personas demandando atención de vida o muerte los ha colocado en una situación de autodefensa: solo si no se involucran emocionalmente pueden atender mejor.

Hablar con los médicos en esas condiciones es conocer el sabor a metal que pueden tener las palabras.  La primera vez que me adentre por esos pasillos cruce la mirada con varios de los enfermos, por lo que esta vez lo hice con el firme propósito de no hacerlo de nuevo. En aquella ocasión, hace muchos años,  la curiosidad me hizo ver las posturas grotescas que la enfermedad les hace adoptar y los ojos que vi  me mostraron mensajes casi de ultratumba.  Esta vez sí los respete con la mirada pero no dejo de asombrarme la hacinación en la que se les atiende.

No hay mejor lugar para saber que el dolor hermana, la sala de espera es testigo mudo de cómo las horas se deshacen y desaparecen. Ahí afuera en la espera angustiosa, una vez que llega la noche  todos nos parecemos.

En esas condiciones, como integrante de un tumulto informe, no pude dejar de  recordar un episodio del que fui testigo hace unos años, recorriendo uno de los mercados populares que se instalan en las calles, dos locatarios se trenzaron en una acalorada discusión por alguna cuestión intrascendente. Los gritos y los insultos desnudaron el origen de la disputa pero también el que  sintiéndose  atrapados en la miseria económica no se encontraban dispuestos a la limpieza, el orden y el apoyo reciproco que es posible tener independientemente de si se cuenta con mucho o con poco dinero.  La sala de espera de un hospital si propicia esto último, incluso después de varios días la simpatía inicial de paso a las confidencias.

Ser pobre y estar enfermo es terrible en estos ambientes, pues le agrega a la desgracia la inminencia de la tragedia. Alguna vez escuche a un medico naturista cuando estudiaba con el los pormenores de los tratamientos que aplicaba, afirmar: no hay enfermedad invencible lo que si hay es enfermos incurables.  Tarde algunos años en entender esa diferencia que al principio me supo a excusa.  Sin  embargo ya no tengo la menor duda: la dieta, la mesura y el ejercicio son la llave de la salud y quien no respeta alguna de ellas visita prematuramente  el hospital.

Desde la época de la Grecia antigua Heráclito afirmaba: “la salud humana es un reflejo de la salud de la tierra”, si eso es cierto la gran contaminación y degradación de la tierra, símbolo de estos tiempos,  explicaría la inmensa cantidad de gente enferma que abruma a los hospitales o tal vez no se trate mas que un efecto de lo que afirmó Aldous Huxley: “La investigación de las 
enfermedades ha avanzado 
tanto que cada vez es más 
difícil encontrar a alguien 
que esté completamente sano”.

En una ocasión un medico, amigo de la infancia, me confió: “no todos los que se presentan en la sala de urgencias realmente lo necesitan, existen las urgencias reales y las urgencias “sentidas”, y estas últimas son mas que las reales”.

Si no todos los que están en espera de ser atendidos están tan enfermos como piensan y no todos los que no vamos a los hospitales estamos realmente sanos como para no ir, entonces lo que sostiene a ambos es la paradoja de la incertidumbre: puedo estar enfermo aun sin sentir nada, puedo sentir cualquier cosa y sentir que estoy grave.

Como solo los médicos nos pueden sacar de ese estado, muchos no se acercan a ellos por preferir no enterarse de lo desagradable…hasta que es inevitable, otros se acercan obsesivamente para atender el mas mínimo síntoma. En medio estamos los demás a la espera de que el destino llame a nuestra puerta y nos lleve de un extremo al otro, como le acaba de pasar a un miembro de mi familia.

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Observando el planeta…

Recién cayó en mis manos un programa para computadora que permite tener  una perspectiva del planeta parecida a la que tienen los que habitan la estación orbital internacional, sin nubes y en 3D.  Es una vista maravillosa desde todos los ángulos posibles por que no tiene marcadas las fronteras y los relieves son de gran realismo mientras la tierra da vueltas sobre si misma: el efecto inmediato es incrementar la conciencia planetaria. El esplendor es envolvente, ahí estamos todos, realmente cercanos, vecinos, algunos se atreven a decir que estamos “hacinados” en un planeta en el que ya no cabemos, realmente lo que se aprecia es que estamos mal distribuidos.

Todos los días al encender mi computadora ese programa me permite darle  una “orbitada” al planeta, por medio de la cual se puede apreciar  lo delgado de la capa de gases que forman nuestra atmosfera, la majestuosidad de la cordillera del Himalaya que no deja de ser  un bordo que separa  a la India con china, que se opaca aun mas ante la inmensidad de los océanos que dominan los paisajes cuando desaparece un continente y todavía no se vislumbra el otro. Es la culminación de los sueños de la infancia y la comprobación visual de los  planteamientos de la física que asegura que en el universo no hay líneas rectas, todo es curvo en mayor en menor medida y además, nada esta estático.

Los datos básicos asociados al planeta son que este gira sobre si mismo a una velocidad de 1600 K/h y que a su vez se desplaza alrededor del sol a 108,000 k/h.  El sol al girar alrededor de su centro gravitacional lo hace a 792,000 K/h. Y finalmente algunas estimaciones establecen que la velocidad de la galaxia en la que estamos al desplazarse en el espacio es de un poco mas de dos millones de kilómetros por hora.

No deja de ser sobrecogedor saber que la humanidad este  frenéticamente rascando la superficie para extraerle los metales y perforando pozos para chupar el petróleo a un ritmo que, lo sabemos todos, tarde o temprano los agotara.  Observarlo así nos empequeñece, tal vez por eso, por carecer de la noción de lo que significamos para el planeta, talamos sus bosques, contaminamos los mares, derribamos montañas, excavamos pozos, alteramos la atmosfera y enterramos toda nuestra basura a la espera de que sea el planeta a base de sus procesos quien   restaure esas heridas, a pesar de que ya hay sobrados indicios de que la capacidad de regeneración de la naturaleza esta siendo superada en velocidad por las actividades humanas.

Que bello es nuestro planeta, como no admirar la blancura de los andes, columna vertebral de Suramérica que termina por separar a la Argentina de Chile, transformando las pampas en un verdor maravilloso.  La vista desde el espacio hace que los Alpes se asemejen a una brillante corona blanca que resplandece al norte de Italia y que da paso a una Europa siempre verde y desde cierto ángulo aparenta estar postrada, donde España, como si fuera la  cabeza, esta en actitud de olfatear la vastedad del Sahara, de la que comparte algunos matices y tonalidades que sin embargo toman su verdadera dimensión al desplegarse por todo el norte de África.  Visto así, la península arábica no es mas que la continuación del Sahara separada de el por una zanja de agua. Sorprende descubrirle al desierto tanta belleza. La altura es suficiente como para desde Alaska poder ver la península de baja California, que junto con la de Yucatán hacen de México un paisaje singular en el mundo.

La escases parece abundancia, la abundancia se muestra finita y limitada, los ríos parecen venas, los lagos manchas azules que parecen haber sido colocados ahí deliberadamente y si fue así, quien lo hizo fue especialmente generoso con Canadá.   Las multitudes humanas no aparecen. A nivel planetario no somos nada, tal vez por eso intentamos hacernos notar, sin embargo ¿que son cien años para los casi cinco mil millones que tiene el planeta orbitando al sol ?.

Con el avance de la ciencia y la tecnología hemos descubierto que el planeta no es mas que una inmensa nave que al desplazarse alrededor del sol nos lleva por el espacio a una gran velocidad. Conforme avance mas y podamos desplazarnos de planeta en planeta descubriremos que la “nave” es en realidad mas grande y esta formada por el sistema solar en su conjunto pues es fuera de el donde realmente se esta expuesto a todas las inclemencias del espacio sideral.

Los interminables conflictos humanos, vistos a nivel planetario, son nimiedades magnificadas por la importancia que le damos a las fronteras, al poder político, la preeminencia económica, las preferencias  religiosas y en general a todo lo que nos separa, cuando en realidad nuestro destino esta entrelazado indisolublemente.

El planeta, como nosotros, también tiene alma, cada uno de los seres humanos somos como una célula que en conjunto damos forma al alma del mundo, los seres vivos en su conjunto le damos vida,  nuestros cuerpos al desintegrarse después de la muerte, se reintegran, molécula a molécula a los materiales disponibles y obviamente  los elementos de los que estuvieron hechos, ya antes fueron utilizados en otros organismos y en el futuro servirán para dar forma a otros cuerpos de cualquiera de los reinos de la naturaleza.

La ciencia asegura que el planeta y nosotros no somos mas que “polvo de estrellas” condensado que esta en permanente reciclaje de sus elementos.

Dicen que los viajes espaciales dejan huellas profundas en quienes los han hecho, sin embargo, como muy pocos los pueden hacer, programas de computo como el que comento pueden ayudarnos a desplegar nuestra imaginación y tener puntos de observación privilegiados.  Es precisamente la experiencia que pasan los que habitan la estación orbital internacional la que los muestra mezclados con astronautas de otros países, obligados a reducir al mínimo sus diferencias y trabajando en equipo con tareas que reparten habilidades y responsabilidades para lograr que la estación de mantenga habitable si quieren sobrevivir, en una especie de rudimentaria similitud de lo que deberíamos hacer los que estamos acá abajo.

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La Paz

La paz es una aspiración inherente a la historia de la humanidad pues el actual periodo histórico se caracteriza por la guerra.  Todos los pueblos de la antigüedad guerrearon entre si desde sus inicios, al grado de que en algunas culturas la paz era concebida como la ausencia de la guerra.

Entre los griegos, por ejemplo, el término “eirene” se opone al desorden  y al conflicto violento por lo que su significado es una especie de ausencia temporal de conflictos -entre las guerras-.

Luego los Romanos al imponerse por la fuerza en todo el mundo conocido de entonces lograron un largo periodo de paz basada en el miedo y la sumisión forzosa. Esa Paz social artificial –pax romana- se  parece a la que se vivió después de la segunda guerra mundial y que fue conocida cínicamente como de la “guerra fría”: hubo paz entre los principales países pero a base del miedo que producía la seguridad de que una guerra significaba la destrucción mutua. En ambos casos era una paz aparente, realmente inexistente y prácticamente así ha sido toda la historia conocida, las guerras se han sucedido en forma casi interminable año tras año, década tras dedada.

La filosofia, la psicología, la sociologia han tratado de ayudar a comprender ese rasgo de nuestra historia: hay belicosidad en el interior de los seres humanos porque hay ambición, porque hay ira, odio, etc., cuando el apetito de acumulación, el rencor y el orgullo se conjugan en gobernantes con multitudes ignorantes la chispa es inminente.  Siempre habrá un detonante para justificar la agresión de quienes fueron educados en la lógica de la intolerancia, la superioridad racial o la supremacía religiosa.

No hay análisis que pueda ocultar los beneficios de una época de paz social sobre los pueblos que la han disfrutado, así como hemos conocido los efectos que en los individuos ha producido sobre ellos el haber logrado la paz, su propia paz interior.

El ejemplo mas impactante y  conocido a través de los medios de comunicación fue el de Mahatma Gandhi quien en una epopeya memorable se enfrento al ejercito ingles a base del “A_HIMSA” (la no violencia) hasta que logro la independencia de la India y Pakistan dando una muestra del poder de la Paz Interior cuando se instala en el alma y en el corazón de alguien. Y El mas reciente caso de un gobernante que prefiere el perdón y la no violencia es el de Nelson Mandela en Sud Africa.

De manera que  si ahondamos un poco en el verdadero significado de la Paz, es bueno saber que entre los Judíos  la verdadera Paz, sólo puede ser fruto de la Justicia, de acuerdo a sus concepciones.  La paz es entendida como un tipo de  convivencia en la que cualquiera pueda vivir en plenitud su condición de ser humano si respeta y es respetado. Por eso ellos afirman que si no hay justicia, no hay paz.

Entre ellos, los judíos  la palabra “Shalom” tiene la misma raíz que la palabra “shlemut” que significa perfección, integridad. Desde esta perspectiva, hace siglos que en el Judaísmo se enseña que la paz es mucho más que la ausencia de guerras o conflictos, es un estadío que abarca todos los aspectos de la vida. Seguramente esa es la razón por la que afirman que para alcanzar la noción plena de “Shalom”, es indispensable eliminar toda forma de violencia y agresión, es decir todo lo que atente contra la santidad de la vida. Es interesante saber, ademas,  que entre los judíos “Shalom” se utiliza también como fórmula de saludo, equivalente a “hola” o “adiós”.

Entre los musulmanes se usa la expresión:“ Al-Salam Alykum”, que significa “la paz sea con ustedes” y se enfatiza que perdonar es mas elevado que la ley del talión, ambas cosas muy cercanas a la cultura Judeo-Cristiana de Occidente.

Pero es entre los Hindúes donde el significado de “paz” adquiere connotaciones verdaderamente envolventes: “Shantisignifica “paz interior” o “paz en la mente” y se refiere al hecho de estar mental o espiritualmente en paz no solo con uno mismo sino con todo lo que nos rodea. Así, estar en paz se considera indispensable para la salud y suele asociarse con la felicidad.

Estos casos tomados de diferentes culturas y épocas sugieren como la humanidad ha pasado por diferentes significados a lo que entiende por “paz” hasta llegar a las connotaciones actuales en las que la paz interior, la serenidad y la calma conllevan significados similares que se refieren todos  a  una disposición o actitud de vida.

Actualmente el uso de la guerra como medio para solucionar conflictos no ha desaparecido y la razón se debe a que no se han atendido las causas que la originan, ni las sociales y económicas mucho menos las psicológicas.

Buscar la paz sin haber logrado la paz interior ha demostrado su ineficacia e inoperancia.

En varias culturas a lo largo de la historia, la paz interior está considerada como un estado de consciencia o iluminación,  la cual  puede ser cultivada y ejercitada mediante diversas formas de entrenamiento como la meditación entre los orientales, las oraciones entre los cristianos, el Tai Chi Chuan entre los chinos, las danzas de los Sufíes o  el yoga entre los Hindúes, por ejemplo.

El encuentro de la paz interior o “Shanti” está  asociada a tradiciones budistas e hinduistas. El Dalái Lama, enfatiza la importancia y los efectos de la paz interior en el mundo:

“A través de la paz interior, se puede conseguir la paz exterior. En esto, la importancia de la responsabilidad individual es clave; una atmósfera de paz debe crearse primero en nosotros mismos, después expandirse gradualmente hacia nuestras familias, amigos, comunidad y así hasta el llegar al mundo entero”.

En china se encuentra el templo Budista  llamado “Puning” o “templo de la paz universal” cuyo solo nombre indica una de las grandes aspiraciones de los lamas y todos los que  oran por la paz  desde hace siglos. Si nos enteramos que el sentido de las oraciones de los monjes budistas van (antes que nada) hacia el interior de quienes las hacen, comprenderemos que no se puede asociar como fracaso una labor tan elevada como su aspiración suprema de la “paz universal” en un mundo convulsionado constantemente por las guerras, pues cada ser humano que logra la Paz Interior es un soldado menos.

De manera que al referirnos a la “paz”  también nos deberíamos  de estar refiriendo a la  “armonía interna”  o estado de tranquilidad, tal y como ya lo entendían los Hierofantes Egipcios, los  filósofos de la antigua Grecia, los Rishis Hindúes, los Halach Uinic Mayas, etc. No en vano el saludo ritual cristiano por excelencia  es “la paz sea con vosotros” …si todos supieramos lo que esto significa el mundo seria mejor.  Y si tomamos en cuenta que una de  las expresiones mas conocidas de Jesús es  precisamente la que promete: “la paz os dejo, la paz os doy…”·  Es claro e irrefutable que quien que haya recibido ese maravilloso regalo no puede levantar la mano contra sus semejantes, ni  podría hacer mal uso de su voz (insultando, mintiendo, etc.,) si ya disfruta de la Paz verdadera…?

De manera que la paz es un bendición para compartir, un estadio del alma que no se puede ocultar, una comunión de seres cuya aspiración los une.

Finalmente es bueno saber también que una de las maneras de saludo de los primeros cristianos fue la que reza: “Paz Inverencial” (equivalente a “la paz sea con vosotros” que se usa actualmente), que como realidad interior se refiere a un estado de armonía mental y anímica, a una paz sin condiciones ni limites, es decir a los sentimientos tranquilos y apacibles que hermanan a las personas.

Parafraseando a Einstein podríamos decir que la guerra no existe como tal por sí misma, solo es una ausencia de la Paz, si recordamos que desde su adolescencia dicho científico argumento que la oscuridad no tenia existencia propia, solo se trataba de la ausencia de luz.

Si anhelamos la paz primero hay que adquirirla, darle forma dentro de nosotros mismos como bien lo enseñan los budistas pues repetirlo a diario  no es suficiente.

Uno de los métodos mas eficaces para lograrlo es la meditación interior profunda.  Al respecto hay una anécdota que dice: “alguien le pregunto al Buda ¿que has ganado con la meditación?  Y él respondió “Nada….. Sin embargo te digo que he perdido la ira, la ansiedad, la depresión, la inseguridad y el miedo a la vejez y a la muerte…”

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MAESTROS y profesores…

“Educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabia, sino hacer de el algo que no existía…” esta frase de John Ruskin resume cierto sentir que ha sido parte de las aspiraciones de los docentes  a lo largo de los años y que se ha estado diluyendo en esta época.  Desde hace varios años para acá  observo como cada vez mas predomina el sentido acomodaticio que impulsa a las personas que se dedican a la enseñanza a no comprometerse mas allá de lo que es necesario para enseñar contenidos obligatorios.

No tengo la intención de referirme a los malos maestros de primaria o de secundaria, pues de esos ya se ocupan los padres que los sufren y los que pasan por sus aulas se ocuparán de ellos una vez que crezcan.  Me interesa referirme a la tendencia generalizada actualmente de querer limitar las labores docentes a la misma función que tienen los letreros que indican los caminos.

Es mucho mas cómodo hacerla de letrero de indicación que esforzarse por avanzar y de esa manera indicarle a otros por donde van las rutas del desarrollo personal y la superación profesional.

Las personas que no tienen estabilidad emocional y seguridad económica difícilmente pueden realizar esas labores que los hacen trascender en la vida de sus alumnos, aunque hay casos de excepción.

Cuando cuestione a un compañero de profesión el porque se emborrachaba en un evento social ocurrido días antes, me contesto que el también tenia vida propia y que solo se cuidaba de no dar malos ejemplos cuando estaba dentro de la escuela. Ese es precisamente uno de los aspectos básicos de esa manera de entender las labores de la docencia: Se estudia para aprender a transmitir conocimientos y tener un titulo que lo respalde, pero no es posible desligarlo de todo lo que implica ser quienes los transmitimos.

Por obligación debemos de instruirlos sobre la importancia de leer y desarrollar el gusto por la lectura, para lo cual  debemos ser lectores cotidianos.

Por obligación debemos de enseñarles el razonamiento lógico que además de servir para resolver problemas matemáticos es la base para la toma de decisiones en la vida.

Por obligación debemos de enseñarles a nuestros alumnos el respeto a las personas, el no maltrato a los animales y el cuidado de los bosques, lo cual nos obliga explícitamente a hacerlo.

Es imperativo decirles que no deben de decir mentiras y asumir las consecuencias de sus errores. Que deben de ayudar a sus compañeros que no pueden realizar alguna labor y a participar en actividades que ayuden a mejorar la calidad de vida de la comunidad.

¿cómo puede ser un buen maestro quien no es un buen hijo, un buen esposo o  un buen padre…?

¿cómo puede ser un buen maestro quien no se capacita continuamente, quien no controla sus vicios y no se involucra en  actividades en bien de su comunidad…?

El profesor enseña…el Maestro inspira.  Solo que las implicaciones de esa forma de ver la vida son muy exigentes.  Sin  embargo es un hecho irrefutable que toda persona necesita de un maestro en su vida, o de varios.  Los letreros son buenos, podrán ser muy vistosos, pero no dejan de ser solo eso, simples indicadores de cuales son los caminos posibles.

Podemos ser Maestros en la vida de nuestros alumnos o simples “profesores” en su paso por las aulas.

En esta época despiadada en la que se nos ha inculcado obsesivamente el “tanto tienes, tanto vales”, en estos años en los que la libertar y facilidad de difusión ha puesto en las manos y en los ojos de nuestros niños no solo nuevas formas de adquirir conocimientos sino también las formas de pervertirlos. En los que la música, la televisión y  el cine insisten obsesivamente en mantenerse alrededor de la violencia, el asesinato, la mentira, el adulterio, en la que se admira la riqueza material y la belleza física, sin darle importancia a los métodos por los que fue adquirida, desbordando la ambición en las nuevas generaciones.

En esta época cruel en la que los medios masivos de comunicación mayoritariamente se comportan como  enemigos de lo sagrado,  en la que los relegados de las escuelas y de los empleos, sin mas oportunidades, engrosan las filas de la delincuencia,  no solo se necesitan personas que enseñen sino sobre todo personas que pongan el alma y el corazón al momento de enseñar, que nunca olviden que lo que hagan y lo que digan va destinado a grabarse como ejemplo de vida en los que fueron sus alumnos.

Se necesitan urgentemente mas MAESTROS y menos profesores…

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En el Ojo del Huracán…

Por diversas circunstancias tuve la oportunidad de impartir  cursos en un penal de una ciudad del norte de México, me presentaba dos veces por semana para atender a Adultos y a los niños ahí recluidos.  La experiencia me dejo impresiones directas de lo que es la vida en la cárcel y la oportunidad de conocer casos específicos de las tragedias que envuelven a quienes, culpables o inocentes, tienen la desgracia de caer en esos lugares.

Cuando me acercaba a sus paredes el espectáculo dominado por el gris, los guardias armados en sus torres y la mirada seria, casi siniestra de quienes los custodiaban, siempre me servían de una especie de recordatorio: mis alumnos son una selección de delincuentes convictos de los mas variados delitos. Por espacio de mas de un año repetí con ellos una rutina que incluía el paso por la aduana del penal, la reunión de los participantes en el área de visita familiar y la despedida con sus respectivas “tareas” para la próxima clase, en un espacio de tiempo que rara vez rondaba las dos horas.

Un amigo mío me comento que había mucha necesidad de darles clases a los internos que lo estaban solicitando y de lo cual el estaba bien enterado pues era uno de los  médicos del penal. “De que quieres que les de clases”, le pregunte: “de lo que quieras” me dijo. Una semana después le confirme que les impartiría cursos de meditación a los que ya sabían leer y de alfabetización a los iletrados. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que debería de haber procedido precisamente al revés, pero en ese entonces no lo entendía así..

El penal estaba sobrepoblado, la hacinación e insalubridad hacían  peligrosa una estancia de por si penosa. Cuando  me desplazaba por los pasillos enmarcados por tela de alambre rumbo a la zona de los infantes podía ver e interactuar con mis alumnos en la zona cercana a sus celdas, poco a poco me di cuenta que todos, niños y adultos tenían un rasgo en común: al momento de la despedida, invariablemente usaban la frase “que le vaya bien” para dirigirse conmigo. Esa frase, de tanto que la oí, retumbaba en mi mente transmitiéndome la sensación de desamparo en que se encontraban quienes me la decían, la mirada me refrendaba un mensaje mucho mas profundo que las palabras: desde su perspectiva, el solo hecho de poder salir a voluntad, ya es “irle bien” a uno. También percibía  una especie de asombro y de reproche incrédulo incluido en sus miradas: como es posible que éste venga a meterse aquí, si todos los que estamos dentro lo único que queremos es salir…?

La vida en el penal es lenta, larga y sobretodo pesada por todo lo que incluye. Los testimonios de quienes han estado ahí son muy variados al respecto y sin embargo en el fondo  monótonos.  Después, leyendo la “divina comedia” del Dante Alighieri no pude menos que recordar en sus descripciones de los círculos infernales algunas de las cosas que relatan  los que han vivido en prisión y que nos  han hecho afirmar, y a ellos repetir, que estar ahí es como “estar en el infierno”.

Después de saludarnos e intercambiar  anécdotas –las de los internos suelen ser personales  en extremo- los invitaba a realizar algunos ejercicios de respiración que nos preparaban y predisponían para hacer nuestros ejercicios de meditación. Para algunos era solo motivo de curiosidad, al grado de no poder cerrar bien los ojos cuando el momento lo requería, pero había otros que si seguían sinceramente las instrucciones y disfrutaban los momentos de paz que se pueden obtener mediante las disciplinas de la mente una vez que el cuerpo se ha relajado. Ellos son los que me hacían regresar.

Con la convivencia vinieron también las confidencias y la solicitud de favores que casi siempre incluía servirles de correo para comunicarse con sus familiares. Una vez que mi amigo el doctor se enteró que llegue a pasar cartas por la aduana del penal sin reportarlas, me reprendió y ante la dificultad que tenia para decirles que no a los ruegos de los internos, opte por espaciar mis visitas hasta que finalmente di por concluido los cursos.

Fue penoso pues los mas dedicados ya habían probado momentos de paz interior, disfrutado de controlar la  imaginación cuando es dirigida y la sensación de apoyo de alguien que,  si lo pedían, era capaz de escuchar sus asuntos personales siempre y cuando no tuvieran que ver con su proceso penal.

Varias veces me advirtieron los que se enteraron de mis frecuentes visitas al penal: “así como puedes ganar amigos también puedes ganar enemigos”, la cual en el fondo es cierto, pero como yo no iba en búsqueda ni de uno ni de otro, solicite la presencia de un guardia cuando la situación llego a requerirlo.

Algunos han descrito su presencia al visitar una cárcel como estar en “el ojo del huracán” en referencia a que si bien se observa todo en calma y cierto orden, todo es apariencia pues en cualquier momento se puede desatar la furia contenida que asoma por los ojos y por la palabra tanto de los internos como de sus guardianes.

Me propuse decirles que la libertad interior es importante como lo es la libertad física, haciendo ejercicios de imaginación dirigida les hice viajar, haciéndoles reflexionar que ellos, los que nos rodeaban armados y vigilantes, tenían retenidos sus cuerpos pero no su conciencia. Que todos tenemos la libertad de imaginar lo que queremos, pensar lo que mejor nos plazca, perdonar, orar en silencio, etc., etc., y que nadie nos lo puede impedir.  Que la libertad de odiar o bendecir es solo de cada cual y nadie la puede interferir pues es parte del fuero interno de cada ser humano. Y sobre todo, que podemos aprender de nuestros errores cuando reflexionamos sobre lo que hemos hecho y que es posible superar la tendencia al delito y las reincidencias si nos asociamos con otros que tengan los mismos propósitos.

Me atreví a insistirles que hay quienes nunca han estado en reclusión física sin embargo viven encerrados en la envidia. Que es lamentable que haya quienes vivan esclavizados del que dirán o de sus vicios y que ese tipo de prisión es mas fuerte y de mas largo plazo –muchas veces de por vida- que la estancia en la cárcel.

La convivencia de maestro-alumno era en condiciones muy especiales y complicadas, pero fue enaltecedora ya que comprobé que en cualquier circunstancia, por mas difícil que esta sea, siempre hay un lugar para la esperanza.  Algunos captaron lo que fui a decirles y que ya lo había advertido elocuentemente Krishnamurti: “Nadie puede poner en una prisión psicológica, -a quien- ya está en ella”.

Pero sobre todo que había una manera de aprovechar la aparente calma de estar en “el ojo del huracán”: salir de nuestra propia prisión personal.  Que hacerlo no era cuestión de fugas pues ese tipo de libertad de la que tanto les insistí,  no depende de puertas de metal, cerraduras y plazos forzosos  sino simplemente de lograr la libertad interior.

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Testigo ocular….

Escribo indignado. Desde una indignación no momentánea sino acumulada. El mundo  actual se complica cada vez mas, los avances científicos y la sobrepoblación presentan retos que lo proyectan al futuro pero que también lo están destruyendo.

Es difícil estar en él sin advertir los peligros que le son propios y los que se le han agregado conforme el circulo del tiempo se ha ido prolongando. No sabemos con certeza quien va a llegar primero si el futuro o la destrucción. Hay convulsión, crisis económica y crisis social, guerras y rumores de guerras, pero sobre todo confusión.

Veo como la inocencia dura cada vez menos en las nuevas generaciones… he sido testigo de cómo la humanidad la perdió cuando las guerras dejaron de ser asunto exclusivo de los implicados directamente para ser un asunto que posibilita la vida o muerte de millones y, si algunos se lo proponen, de toda la humanidad.

Es indignante que el progreso de la ciencia y la tecnología se haya usado para eso y no esté siendo suficiente para dar alimento, casa y educación a los niños. Que hemos estado haciendo entonces…?

Que tienen en el corazón los que se dedican a inventar y fabricar  armas…?, los que se las dan a los niños  para que se incorporen a la vida, los que las distribuyen en forma indiscriminada…? No lo sabemos, pero sí sabemos que tienen en la mente los gobernantes: las personas son solo un instrumento mas en sus luchas de poder y en el caso de los soldados un arma que se usa en tantas cantidades como sea posible y que  desechan cuando ya no pueden seguir en el campo de batalla. Pocos conviven con  los veteranos de guerra.  A los que los convencieron y enviaron a los campos de batalla ya no les gusta saber que la vida de esos desdichados que lograron sobrevivir a la barbarie  difícilmente logran sobrevivir al infierno que una vez desatado ya no los abandona.  Algunos no logran nunca escapar de sus recuerdos. Si los nuevos reclutas supieran los altísimos índices de suicidio de los veteranos de guerra lo pensarían dos veces antes de hacer lo que les envían a hacer en los campos de batalla.

Es indignante ver  gobernantes cegados por  el poder. La mayoría no tiene la dignidad de asumir como titular lo que como candidato prometió.  Las campañas políticas se parecen cada vez mas a la casa de los espejos donde ninguna cosa es como aparenta ser.  Engañando a la gente se engañan a sí mismos para después vivir miserablemente de sus recuerdos de oropel.

Me indigna que se sucedan los gobernantes entre sí  y no pase nada relevante para mejorar la situación. Todo indica que una vez que toman posesión comprueban que el margen de maniobra real es reducido pues los “mercados”-como eufemísticamente se hacen llamar los especuladores, los odios interraciales e interreligiosos, las compañías internacionales y la ambición desbocada de sus oponentes políticos terminan por bloquear todo lo trascendente, si es que alguna vez se plantea.

Me indigna la corrupción generalizada y la impunidad lacerante.  Es asombroso que el engaño y la traición sean el motor que mueve a multitudes y que cada vez mas opten por el asesinato. Solo queda el amor y la bondad de unos cuantos cuya minoría aumenta.

Me indigna que las religiones se alejen de lo que sus fundadores anhelaron a pesar del denodado esfuerzo de los que dedican su vida a dignificarlas. Es alarmante que algunos religiosos traicionen los principios de su religión y se traicionen a sí mismos aumentando la estulticia de un mundo ya de por si carcomido.

La indignación se convierte en tristeza al comprobar que los vicios y delitos  están ganando cada vez mas batallas en ese verdadero campo de batalla que es el alma humana.

Me indigna que se enseñe el lucro como algo benéfico, que se estimule la acumulación de bienes cuando tantas personas carecen de tantas cosas.

Me indignan la despiadadas reglas de convivencia laboral en la que se nos obliga a transitar  transmitiéndonos la certeza de que algunos podrán sobresalir y por lo tanto debemos aceptar  tácitamente que otros, muchísimos otros, no lo lograrán, pero sobre todo que cuando alguien abusa del mas débil o hace trampa, haya quienes acepten que eso está bien.

Me indigna que la globalización de la información sature los espacios con millones de trivialidades aturdiendo las conciencias a la manera  de los somníferos, que sumado a las rudezas de la vida cotidiana, con pocos trabajos disponibles y salarios bajos, consumen el tiempo de las gentes agobiadas por sobrevivir afectando su capacidad de reflexión y haciéndolos  cada vez mas como autómatas programados a merced de sus instintos y de quienes les controlan los estímulos.

Me indigna la descarada manipulación de la información que se practica obsesivamente y, por supuesto,  el sistema político-económico que permite y estimula todas estas cosas.

Me indigna profundamente que no se le de la máxima importancia al amor al prójimo y al respeto a la naturaleza.  Que la poesía, la música clásica luchen por sobrevivir entre la estridencia de una gran parte de la  juventud, unos por estar ahogados en alcohol, otros atrapados en las drogas y la inmensa mayoría fascinados por nimiedades.

Me entristece que nos engañemos con los avances de la ciencia médica que ya reemplaza y hasta produce nuevos órganos para los enfermos y que presume estar en el camino de la “juventud eterna”, cuando no hemos logrado poner a disposición de todos los métodos ni las motivaciones para ser mejores personas. Las estadísticas de suicidios juveniles hablan, “gritan” que éste no es el mundo que les deberíamos de dar o no les dimos todo lo que necesitaban para enfrentarlo tal cual es.

De todo esto estoy siendo testigo presencial y no me puedo quedar callado. He convivido con los olvidados del sistema y conocido testimonios de fe y esperanza, aun y cuando lo hagan desde ese laberinto interminable en que lo hemos convertido todos.

También escribo con esperanza, la que nos da el saber que  otros también se han indignado y los que se van a indignar cada vez que se les haga ver que el mundo actual dista mucho de ser la única versión posible.  He seguido con mucho interés la ola de indignación que recorrió las calles de Europa y América hace unos meses, lamentablemente la indignación social ante un sistema perverso, así como esta planteada, corre el riesgo de ser desactivada con correcciones al desempleo y bloqueos informativos, la indignación a la que me estoy refiriendo  se enfoca contra la perversidad de unos y la debilidad y pasividad de otros, pues ambos  subyacen en el interior de cada cual,  sin dejar de incluir la denuncia de los absurdos e injusticias del sistema.

El mal es tan grande que ya llego al cielo.

El mal esta ganando la batalla afuera una vez que la ha ganado adentro de cada persona.  Es necesario rebelarnos primero contra las condiciones interiores que hacen posible que seamos cómplices o víctimas de todo lo que sostiene este absurdo estado de cosas.

Somos testigos presenciales de la injusticia y de la apología del delito que mantienen a la mayoría de la gente en un estado de tibieza, encerrada en los gruesos barrotes de la degradación personal que le producen sus propias debilidades. Este mal se ha reproducido en nuestro interior, pero su poder es tan grande como  nuestra debilidad ante sus opciones, por lo que indignarnos ante la injusticia y dejar de hacer lo que ha alimentado todo esto, es un primer paso.  Ya Edmund Burke nos lo advirtió magistralmente cuando dijo: “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada.”

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Los inventos que faltan por hacerse….

Las posibilidades de la ciencia cuando quienes la hacen priorizan el bien común y el progreso de la humanidad en general, son más y mejores que cuando se enfoca a la destrucción o la muerte. He reflexionado reiteradamente al respecto aun sin ser inventor y considero que hay varias áreas en las que los que sí lo son podrían enfocarse.

Algunas de ellas son de aplicación a corto plazo pues ya existen las tecnologías que la posibilitan, solo es cuestión de voluntad de parte de los gobernantes y disposición de parte de los fabricantes.

Una es la urgente necesidad de la aparición y uso generalizado de los motores que no usen combustibles fósiles, que tanto daño ambiental le están causando al mundo. Ya se vislumbran los motores a base de agua, de magnetismo, de hidrogeno, de aire, etc., sin embargo inexplicable y lamentablemente no se han incorporado ni popularizado. Esta situación alimenta la sospecha de que las empresas y gobiernos que se benefician de la utilización del petróleo y sus derivados son los últimos responsables de que no se les sustituya hasta que se llegue al límite de su disponibilidad, lo cual inexorablemente pronto llegará.

La otra se basa en la aplicación de la más moderna tecnología para que se fabriquen las armas del futuro y los proyectiles que utilizaran para que posean tales características que sea posible identificar a quien las usa de manera que no se siga fomentando la impunidad ni permitiendo que las usen personas que se dedican a hacer daño a los demás. Los gobiernos tienen el uso legítimo de la fuerza pero les faltan las aplicaciones tecnológicas que les permitan a las fuerzas del orden tener armas que solo ellos puedan usar  y que permita identificar a cualquiera que las use en forma distinta para lo que fueron hechas. Es relativamente sencillo imaginar el proceso de reemplazo de las nuevas armas que incluya la obligación de los fabricantes de rediseñarlas con  las nuevas características y la destrucción de las antiguas hasta su extinción. Que ningún arma y proyectil carezca de identificador, que solo se utilicen para los fines autorizados y que ninguna persona no autorizada pueda utilizarlas, en suma la ciencia puesta al servicio del orden, la justicia y el bien común.

Sin embargo la gran innovación que le hace falta a la humanidad es disponer de información para  poder aprender de sus errores. Bien podemos  reenfocar los esfuerzos que se hacen por lograr el viaje en el tiempo y que tiene obsesionada a una parte de la comunidad científica pero que invariablemente se topa con la paradoja aquella que se refiere al  caso del hipotético viajero que al ser trasladado al pasado se ve envuelto en un episodio cuyo desenlace es que al “matar a su propio abuelo” cuando este es aún un niño, se aniquila a sí mismo.

Considero que es mucho más productivo -sin paradojas de efectos recíprocos- y además ya vislumbrado por algunos investigadores, dedicar lo mejor de la ciencia para logar captar las radiaciones del espectro electromagnético donde se encuentran los registros de los eventos del pasado y poderlos revisar de forma similar a cuando vemos películas. Cuando esto se logre será de efectos trascendentales en la historia de la humanidad.

Es sabido que las emanaciones de señales de radio, de televisión, etc., están siendo lanzadas al espacio desde hace varias décadas y que si las captáramos de nuevo podríamos ver y escuchar esos viejos programas, sin embargo para lograr eso sería necesario viajar más velozmente que la velocidad con la que se alejan, rebasarlas con un aparato que las sintonice y las pueda reenviar a la tierra de nuevo….eso la tecnología actual no lo permite, pero si tenemos un indicio de donde está la solución: La observación de los objetos lejanos en el espacio presenta un efecto ampliamente conocido: entre más lejos están son “más viejos” a nuestros ojos,  pues la luz que emiten necesitó una mayor cantidad de tiempo para llegar hasta nosotros, de manera que un objeto ubicado a un millón de años luz de distancia al momento de enfocarla con el telescopio realmente no la estamos viendo como es ahora sino como era hace un millón de años que fue cuando la luz fue emitida. Es posible que si buscamos exactamente en la dirección opuesta de esa fuente de luz podríamos encontrar las emanaciones que nos permitan observarlos en la etapa que nos interese y no necesariamente en la última y que corresponde a la del camino tridimensional, pues está comprobado que en el universo no hay líneas rectas. De esta manera, si reenfocamos los sensores a las zonas por donde paso nuestro planeta en la época que sea de nuestro interés podríamos “captar” las emisiones que salieron de aquí en cualquier época de la historia.

Es evidente que esta idea no garantiza que se logre el resultado  descrito pues aun no se ha desarrollado la tecnología que permita verificarla, pero independientemente de cuál sea la solución tecnológicamente hablando, el disponer de aparatos que nos permitan revisar los acontecimientos históricos que constituyen la herencia común de la humanidad permitirá dar un gran salto en todos los ámbitos de la vida en común y de lo que a partir de ese momento  la humanidad podría hacer en el futuro.

Sera uno de los más grandes inventos de la historia.

Si la física cuántica asegura que el futuro es una amplísima gama de posibilidades por concretarse de acuerdo a los participantes y la manera en que se interrelacionan, el pasado es una película ya filmada, pero que está ahí, esperando el momento de volver a ser proyectada.

Entonces aparecerá nítidamente quienes somos realmente, como aparecimos aquí y porque somos así.  Emergerán de la noche de los siglos a plena luz del día las culturas y civilizaciones que nos precedieron en el tiempo, el estudio de la historia dejara de tener las limitaciones que tiene actualmente,  pero sobre todo podremos saber quiénes y cómo eran los seres humanos más importantes de la historia y por fin se superara la etapa ominosa de que la historia solo la pueden escribir los vencedores…

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Las disyuntivas de la ciencia

Hay un dato interesante en el proceso por medio del cual se han producido y se siguen produciendo los inventos que han hecho posible los adelantos tecnológicos y es el hecho de que generalmente los inventos se producen simultáneamente en por lo menos dos lugares distintos del planeta. Ejemplos de ese curioso hecho hay muchos a lo largo de la historia como para dejarlo a la simple casualidad, cualquier estudio del proceso de los inventos lo comprueba: las ideas y adelantos más significativos que constituyen la vanguardia de la ciencia y la tecnología se procesan entre varios involucrados, mínimo en parejas.

Siglos atrás se afirmaba que los inventos eran regalos de Dios para que los hombres se entretuvieran, con el paso del tiempo se extendió la impresión de que aparecen porque la humanidad ya está  madura como para acceder a  tal o cual invento y es por eso que el mismo invento ocurre en diferentes partes del mundo y en la mente de diferentes personas. La mayoría de las  interpretaciones de este curioso dato histórico se han dado en el sentido de asegurar que se debe simplemente al proceso de evolución acelerado por la acumulación de los conocimientos y las ciencias aplicadas lo que lo ha hecho posible, sin embargo hay  otra manera de interpretar este fenómeno: la razón está en la constitución misma del Ser Humano que mantiene permanentemente un impulso por descubrir y  explorar el mundo que lo rodea con un ahínco de tal  magnitud, que tarde o temprano logra sus propósitos y que no difiere sustancialmente de la primera, más que en el método: El creador le dotó de  características que le permitan desarrollar las capacidades y habilidades para comprender el mundo, modificarlo a voluntad e incluso emular a su creador.

La escritura en piedra, luego en papel y ahora en millones de dispositivos electrónicos ha permitido que los avances de algunos sean conservados y  divulgados constituyéndose a su vez en al punto de arranque de las nuevas generaciones, proyectando exponencialmente el conocimiento científico y los avances tecnológicos. Esta manera de compartir el patrimonio que la inteligencia humana ha producido, también incluye los relatos de los grandes esfuerzos que los inventores han realizado por años, intentando una y otra vez, arrancarle los secretos a la naturaleza y al cosmos. Hay ejemplos admirables de tesón, constancia y dedicación que han trascendido cuando han producido resultados que han sido de grandes beneficios para la humanidad, sin olvidar los testimonios de quienes lo intentaron paralelamente pero se fueron por caminos equivocados de esos que tiene la naturaleza y que conducen a menudo a callejones sin salida.

Los científicos saben cuán difícil es acertar y que tan fácil es extraviarse.

Los mismos avances de la ciencia la han colocado en disyuntivas que cuestionan sus propias reglas, obligando a ampliarlas: las etapas de una ciencia exclusivamente materialista están dejándose atrás, superadas por los descubrimientos de múltiples dimensiones en el espacio, azuzadas por las características de las partículas más elementales de la materia y los descubrimientos de las propiedades de substancias como el ADN, los patrones fractales de la naturaleza que bien puede incluir la  resonancia mórfica y los efectos colaterales de los trasplantes de órganos, por citar solo algunos.

La curiosidad humana es insaciable, después de siglos de búsqueda por medio del ensayo y el error ha logrado desentrañar muchos de los aspectos más básicos del universo, por lo mismo y dado los métodos que se utilizan, es seguro que las actuales explicaciones que se ubican en las fronteras del conocimiento, dado que se basan en las teorías más populares del momento, no son más que eso, supuestos teóricos producto de la imaginación al aplicar los conocimientos disponibles.  Basta que surja un nuevo descubrimiento para descartar algunas teorías y hacer que surjan otras, en un tema en el que nunca ha habido unanimidad y en el que la diversidad de puntos de vista y múltiples maneras de abordar un problema es precisamente la característica universal que ha hecho  posible los avances hasta ahora.

Matemáticamente es innegable la existencia de 13 dimensiones en el espacio llegándose ya a experimentar aplicaciones prácticas de esta característica del universo para trasladar objetos a cualquier distancia en forma instantánea en base a las propiedades de la materia descubiertas por la mecánica cuántica que se denomina “enredo cuántico”, todavía dichos avances se encuentran muy lejos de trasladar objetos grandes y ni se diga de seres vivos, en cuyos casos ya se vislumbra del cambio de forma o dualidad simultanea.  Las propiedades de una de las sustancias básicas de los seres vivos están asombrando a los investigadores al descubrir que el ADN se modifica influenciado por las emociones de la persona que lo produjo y que esa modificación o respuesta  se registra aun estando separado a grandes distancias del cuerpo donde se formó y si a esto le añadimos que los trasplantes de órganos (que ya están llegando a la etapa de fabricar los órganos de repuesto en lugar de esperar a un donador), al ser cada vez más generalizados y exitosos han permitido descubrir los desconcertantes efectos que está produciendo –por ejemplo-,  en las personas a las que se les ha colocado el corazón de otra persona, ya que después de cierto tiempo, registran la presencia de  “recuerdos” que no les corresponden sino al propietario del corazón que ahora traen en el pecho, dando indicios de que el corazón es mucho más que una bomba para el reenvío de sangre al cuerpo.

Por todos lados por donde la ciencia se está asomando a los aspectos más básicos del universo, de la naturaleza y de los seres vivos en general, está encontrando les efectos de la existencia de la parte espiritual de la materia.  Los científicos más avanzados que estudian las características de las galaxias y el cosmos insondable, así como los que se adentran en la manipulación de la genética, la simetría en la naturaleza o en la colisión de partículas subatómicas para descubrir los componentes más pequeños de la materia todos se topan con comportamientos inesperados y propiedades no contempladas si no se considera que la inteligencia o más bien la conciencia está en la base de todo el universo.

Oponerse a los avances científicos es un camino cerrado de muy corto trayecto, como lo demostraron en su momento los que se escandalizaron por las imprentas, las vacunas, los automóviles, los aviones, las computadoras, las clonaciones de seres vivos, etc., pues el de los descubrimientos es un camino sin retorno alimentado por la curiosidad y en el cual la imaginación permite que se concreten lo que antes solo fue una idea.

La falta de principios espirituales ha permitido también que se hayan bifurcado los caminos de la búsqueda incesante que nos caracteriza produciendo los instrumentos de tortura, la pólvora, las armas de fuego, las bombas de destrucción masiva, armas teledirigidas y demás usos destructivos que la tecnología ha hecho posible. Sin embargo como el conocimiento y los avances técnicos no se deben esconder pues sería atentar a la naturaleza misma de cómo se obtienen lo que hace falta es enfocar la ciencia y la tecnología a apoyar el progreso personal de los seres humanos y a evitar que el mal se prolongue diseñando también maneras de hacer el bien así como se han diseñado y difundido múltiples formas de hacer daño.

La curiosidad y la imaginación han sido los motores de la invención y el progreso tecnológico, si se le agregan los componentes básicos que otorga la religiosidad podríamos disponer de una ciencia verdaderamente al servicio del bien, cuando eso suceda los inventos por venir modificaran el curso de la historia.

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Regalando dinero….

Como nunca antes observar a los adolescentes nos permite asomarnos al mundo del futuro cada vez que los vemos convivir con sus amigos, estudiar y comunicarse por la red.

La brecha generacional que los separara a ellos de sus propios hijos no sé cuál será, pero es obvio que la que nos separa a los adultos de hoy de ellos los adultos del mañana está bastante despejada como para no verla:

Se comunican más por el “Facebook” que en persona, hacen sus tareas en base a aportaciones obtenidas de la red, con frecuencia si quieren platicar entre sí lo hacen por el “chat” y si les interesa hablar es por medio de las video llamadas, no sueltan el celular ya sea para enviarse mensajes o para escuchar su música preferida….sus actividades cotidianas están mucho más expuestas que las de cualquier generación anterior. Son vidas cada vez más en formato digital a las que les afecta de otra manera lo que sucede en el mundo, razón por la que los padres estamos obligados a enseñarles lo que la velocidad con la que avanzan las tecnologías, no les permite apreciar a ellos. En las escuelas se ha acuñado el término “ciberbuling” para referirse a la violencia a que están expuestos por medio de las redes sociales y ese solo hecho marca el tamaño del desafío en que nos vemos envueltos en un novedoso lazo  con  las nuevas generaciones. Antes los padres defendían a sus hijos de cualquiera que se les acercara, pues lo hacían físicamente.

La candidez con la que alimentan su intrepidez sigue siendo la misma de todas las generaciones, sin embargo ahora cualquier delincuente, de cualquier parte del mundo, los puede abordar y ese solo hecho ha redimensionado las cosas, como también pueden ser apreciados sus talentos en forma instantánea y multitudinaria vía “Youtube”.   Ya  Gibran Jalil Gibran nos inspiró cuando aseguro que ellos, nuestros hijos, no nos pertenecen, pertenecen al mañana….comparando a los padres con un arco y a los hijos con  las flechas; mientras más se tensa el arco más lejos llegara la flecha, dando forma a un cuadro poético de sublime elegancia y lucidez.

Ellos, nuestros jóvenes  son los embriones de los hombres del mañana, ellas prospectos de muchas cosas, pero sobre todo, de madres en potencia. Ambos se niegan a hacer lo que nosotros sus padres hacíamos a su edad y no necesitan muchos argumentos para convencernos de ese derecho pues nosotros ya lo ejercimos en su momento.

Platicarles del mundo del pasado es una de nuestras obligaciones: todo hijo tiene el derecho de saber la biografía de sus padres. Y desde ésta aprender lo que de ellas se puede aprender, pues es obvio que les enseñamos más por lo que hicimos y hacemos que por lo que  decimos. Las advertencias, admoniciones y consejos si no se relacionan con nuestra forma de vida tendrán escaso efecto sobre ellos.

Una de las cosas más obvias que ellos deben saber es que las amistades hechas por la red, si no se complementan con las experiencias personales que le dan cuerpo a la vida, no duraran mas allá del formateo del disco duro o del cambio de usuarios o claves de acceso desde donde se interactuaba con ellos. Todo es inmediato, tan rápido que obliga a lo superfluo. Deberán de aprender que intercambiar una pena o una alegría, viendo a los ojos a un amigo y percibir físicamente sus emociones junto a uno, es inmensurablemente más impactante que darle “click” al botón “me gusta” o el leer un lacónico: “lo siento” o de plano, solo caer en cuenta más tarde que simplemente desapareció de la red cuando mas era necesario que se “conectara”.

Los amigos  de hoy se ponen de acuerdo para reunirse vía mensajes por teléfono, algunos acuerdan o terminan noviazgos de esa forma que para sus  abuelos es ya ininteligible. Es tan frágil que cuando se va la línea, se amenaza todo para caer en cuenta que buscarse en persona es lento y engorroso por las distancias pero imprescindible en sus resultados. En las reuniones de jóvenes, cuando queremos que pongan atención, o simplemente que convivan entre sí les tenemos que confiscar los teléfonos celulares por la tendencia obsesiva que algunos han desarrollado por ese modo de comunicación.

Recientemente se ha popularizado en México, en las fiestas de cumpleaños y algunos otros acontecimientos, el  solicitar dinero en efectivo en lugar de regalos, en una especie de reconocimiento o aceptación tácita de que no se confía en el tipo de regalos a recibir, tanto por la calidad como por la pertinencia de los objetos que eventualmente llegaran por esa vía.   También indica que el tipo de relación que se lleva con los invitados no tiene la calidad como para que ellos estén al tanto de los gustos o necesidades propias del momento que está viviendo el festejado. Esto último que indica el tipo de amistad que se acostumbra en estos días y que viene siendo  el meollo de la cuestión. “Como no se que le gusta o que ya tiene y que no, mejor le doy dinero y que se las arregle solo(a) comprándose lo que quiera…”.

La vida en esta época está muy influenciada por la comunicación instantánea, visual, lo cual la acelera en cantidad pero a su vez la hace superficial. Ellos deberían saber que regalar cosas no tiene que ver solo con el dinero que cuesten, pues se podría incluso  regalar momentos de compañía, sino que ambos constituyen presentes que sirven para transmitir algunas de las cosas que el destinatario le merece a quien regala. Implica pensar en esa persona, preocuparse por sus necesidades o simplemente distinguirla de entre las demás amistades precisamente con algo que al presentárselo le diga lo que le queramos decir.

Elaborar con nuestras manos lo que regalemos es cada vez más raro. El asunto está pues en que sus “amistades” no son lo que las “amistades” de sus padres, ni tienen porque serlo de igual manera, sin embargo pueden serlo de mejor calidad si nosotros los padres nos constituimos en puentes que hagan llegar a los nietos lo mejor de sus abuelos.

Ellos dispondrán cada vez de más y mejores herramientas de comunicación, acelerándola, nosotros de más y mejor calidad de comunicación, alargándola, pues así es la espiral del tiempo.

Finalmente recuerdo un pequeño relato de una niña que realizó una larga excursión para reunir algunos raros caracoles en la playa con el propósito de regalárselos a su maestra. Ella, al recibirlos, la reprendió por haber caminado tanto para juntarlos, exponiéndose al sol, y al cansancio. La niña no le contesto con palabras, pero sus gestos bastaron para que la  Maestra comprendiera que  eso era parte del regalo…

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LA MISERICORDIA

El mundo actual es cada vez más complejo a la luz de los diversos aspectos que asume al observador contemporáneo, sin embargo en el fondo de los problemas humanos subyacen las mismas raíces ancestrales que nos han  acompañado a lo largo de la historia.

Al acentuarse el crecimiento poblacional en esta última etapa de la historia,  se incentivó  la formación  de nuevos países lo cual permitió que se reprodujeran los fenómenos que caracterizaban a las tribus cuando eran nuevas. Los problemas entre los países nuevos fueron por límites territoriales, gobiernos hegemónicos, rutas de comercio, etc. Conforme se estabilizaron las fronteras a base de guerras, invasiones, escisiones, compras, etc., la atención se centró en las formas de destacar entre las demás naciones enraizando en la gente, a partir de las diferencias raciales y diferencias lingüísticas los conceptos de patria y nación, los cuales han sido utilizados más frecuentemente para dividir a la humanidad que para identificar y preservar las variadísimas culturas locales en que ha sido posible se exprese el alma humana.

Actualmente ya se vislumbran la aplicación de impuestos planetarios o globales pues la tecnología les permite a quienes la controlan beneficiar o perjudicar al mundo entero. La emision de gases de efecto invernadero,  El derrame de petróleo en aguas profundas  y el dilema de la basura espacial a la deriva, por mencionar solo algunas, son amenazas  que se ciernen sobre nosotros desde hace algunos años, como ejemplos palpables de que las predicciones para el  futuro ya nos alcanzaron.

A pesar de que hay zonas del planeta que aún no salen de la etapa inicial por sus conflictos intestinos y problemas limítrofes, la mayoría ya se encuentra en la segunda etapa de franca competencia entre naciones en la que los objetivos giran alrededor del desarrollo y el progreso, a pesar de que las reglas básicas que actualmente se aceptan para lograrlo son una trampa que a manera de telaraña atrapa a todos los participantes en una encrucijada inherente al actual sistema financiero, político y económico: no puede haber progreso permanente para todos los países al mismo tiempo, ni superávit comercial. Como no puede haber empleo al 100 % en ningún país. Además,  las organizaciones de países, entre las que destaca la ONU y sus organismos derivados ( que son de lo mejor que existe hasta ahora), siguen basadas en la fuerza de sus integrantes, que proponen, apoyan o vetan los temas no en función del bien común, sino de sus muy particulares intereses.

La tercera etapa recién inicia pero  ya no está protagonizada por las naciones sino por las corporaciones que al globalizarse han replanteado las prioridades y dispersado los centros de decisión haciéndolos ubicuos, lo cual ha colocado al mundo entero en una nueva encrucijada cuyo primer efecto es el de tener organizaciones privadas con fines de lucro con más poder que algunos gobiernos. Estas empresas primero se enfrentaron a los gobiernos, pero ahora se han infiltrado en sus estructuras haciendo desde adentro lo que primero intentaron desde afuera.   Ahora los empresarios han dejado de sufrir a los políticos convirtiéndose ellos mismos en los gobernantes.

Al convivir los países entre sí y encontrase en diferentes etapas de su desarrollo las cosas se han complicado aún  más con múltiples leyes nacionales y un sinnúmero de organismos internacionales que intentan poner orden en medio de una mezcla caótica de acontecimientos que dan cuenta del frenético ritmo de vida a que se nos quiere acostumbrar. Todo esto está siendo aderezado con crisis recurrentes y guerras que no cesan de originarse por las mismas razones de siempre mientras se siga usando el mismo sistema financiero que se basa en la avaricia, el uso de la mentira y la prevaricación para logar engaños generalizados, como quedó demostrado claramente al originarse la crisis del 2008, que aún no termina.

Estas cosas seguirán exponiéndonos a que lleguen al gobierno de cualquier país  gentes sin escrúpulos que, a la primera oportunidad, recurren a la guerra en búsqueda de sus objetivos y así prolongan lo absurdo como algo permanente.

La gran ausente en las relaciones humanas actuales y por extensión en las relaciones internacionales es  la compasión.

Las universidades de todo el mundo enseñan a las nuevas generaciones a desenvolverse en un ambiente hostil, de feroz competencia comercial, en el que la astucia se premia mejor que a la inteligencia creadora. Se alimenta así un sistema en el que no hay cabida para la misericordia. Generando y manteniendo un círculo vicioso.

De la misma manera que en términos físicos a toda acción le sucede una reacción así es en términos morales: todo lo que hacemos o dejamos de hacer genera una consecuencia. Es importante recordar que el antídoto a la ambición, la venganza y  la traición, que conducen a la mentira deliberada y a la confabulación para delinquir es precisamente el perdón. Ese perdón que nace de la comprensión que produce el amor a los demás y que se fundamenta en la misericordia.

No solamente acumulamos karma por el mal que hacemos, sino también por el bien que no hacemos estando posibilitados para hacerlo. La omisión, cuando es deliberada se parece a la comisión.

Las leyes están dominadas por la venganza, su base principal es la desconfianza, la profunda desconfianza que produce el que se escriben desde la perspectiva de que  irremediablemente se  intentara evadirlas, por lo que el camino que les conocemos a las leyes penales es el del recrudecimiento de las penas. La respuesta más común a los desafíos a las leyes es el aumento de los años de cárcel.

A La ley del “ojo por ojo, diente por diente” se le debe de anteponer la ley de la misericordia.

El uso  de la venganza, el cultivo del odio, las ansias de acumulación y la proliferación del delito se pueden enfrentar practicando la  misericordia.

El amor a la humanidad y el perdón a la debilidad ajena hace posible evitar condenar a los demás, cuando tropiezan en sus esfuerzos por mantenerse en búsqueda por ser mejores.

Sin embargo las dificultades propias de la convivencia humana cuando algunos participantes están dominados por la reincidencia en el delito, cuando han optado evidentemente por  el mal, exigen la existencia de los códigos penales. Especialmente en los que delinquen por primera vez, aunque debería de ser en todos los casos, es la aplicación de la misericordia, sin embargo a todos  los códigos penales les  falta ese  ingrediente tan especial, es decir, les falta incluir también las acciones para que los delincuentes “laven” sus culpas.

No basta condenar también hay que incentivar el perdón y las buenas acciones bien podrían ser descritas en forma proporcional a las faltas cometidas.

Que tendríamos que hacer para que los gobernantes sean personas con más virtudes que defectos…???.  Por lo pronto, pensar que eso es posible y exigirlo  a los que aspiran a gobernar, además de difundir el bien con el ejemplo.  Estos planteamientos no intentan producir cambios sociales a corto plazo pero si transformaciones individuales a quien se motive a intentarlas.

En la siguiente etapa de la humanidad las razas y las fronteras se irán diluyendo,  los adelantos tecnológicos seguirán su crecimiento vertiginoso poniendo cada vez más en evidencia la urgente necesidad de buscar también la manera de mejorar como personas.

La perversidad y la bondad son opciones humanas que el libre albedrío mantiene incólume.

Es evidente que la maldad está más extendida que la bondad, por eso los códigos penales necesitan estar siendo constantemente “actualizados” para poder contemplar todas las perversidades que a los delincuentes se les posibilita hacer al disponer cada vez de mejor tecnología.  Pero esas mismas complicaciones hacen que optar por el bien sea de más y mejores beneficios para quien lo logra. Entre más densa es la oscuridad más brilla la luz cuando aparece.

Que millones y millones de personas vivan en la lógica de la acumulación, el poder y el dinero usando todo tipo de medios para obtenerlos ha desequilibrado  hasta al mismo planeta, que ya resiente los síntomas de tanta degradación ambiental y degeneración personal.  A pesar de que esto  siempre ha existido, está llegando a ser insoportable puesto  que ahora somos tantos y con tanta tecnología que no puede durar indefinidamente si no se revierten las tendencias o se colapsa todo.

La inminencia de una catástrofe flota en el inconsciente colectivo de la humanidad, sin reparar que tantas películas, libros, programas de televisión,  conferencias, etc., al ser difundidas sin límite también contribuyen a que ésta se materialice. Algunos la han comparado a un “parto de la naturaleza”, sin embargo, al paso que vamos, y si seguimos el símil, podríamos decir que  ya se sienten los dolores del parto,  que más bien se parecerá a la “cesárea” que se practica urgentemente para salvar sólo al recién nacido.

La época actual me hace recordar un proverbio Japonés: “quien monta un tigre corre el riesgo de no poder bajarse nunca….. hasta que el tigre tenga hambre”.

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Durmiendo con la Muerte

Qué pasaria si nos enteráramos de cuánto tiempo nos falta para morir? Lo más seguro es que la noticia nos impacte de tal manera  que todos los demás temas pasen inmediatamente a segundo o a tercer lugar, pues solemos pensar en la muerte mas como un concepto intelectual que como una experiencia próxima e inevitable. De esto pueden dar testimonio todos los que al enfermarse han  pasado por esa experiencia.

Que es la muerte sino el medio por el cual se renueva la vida?. En la naturaleza existe una ley implacable en base a la cual las cadenas alimenticias se mantienen, posibilitando  la especialización y evolución física de las especies.  Dicha ley se reduce a la expresión: comer y ser comido y es el proceso que mantiene permanentemente reciclando los compuestos quimicos que integran a todos los seres vivos del planeta.

En el ser humano esa ley que limita la vida a períodos específicos de tiempo, posibilita el relevo generacional donde los viejos son reemplazados por los jóvenes en una trama que el destino va tejiendo a lo largo de los siglos en un forma que estética y espiritualmente solo es posible por quien detenta el control del devenir de la humanidad mediante la influencia que ejerce sobre el destino personal de cada uno de los que la formamos.

Si solo siguiéramos la intuición, esa sensación íntima de lo que debemos de hacer  o lo que nos dicen las cosas que nos suceden y además confiáramos en Dios, la muerte como misterio dejaría de ser motivo de temor.

En la mitología Griega Hipnos, el dios del sueño era hermano de Tanatos el dios de la muerte, ya desde entonces se afirmaba que dormir profundamente era una especie de muerte chiquita. Por lo que si queremos conocer como es estar muerto solo tenemos que tomar conciencia durante las horas del sueño, en las que el alma abandona momentáneamente el cuerpo físico y posibilita así el nivel del sueño reparador,  indispensable para la vida.

A mucha gente la da miedo el solo hecho de poder enterarse del día de su próxima muerte, sin embargo dado que es uno de los aspectos de la vida y que por lo tanto sabemos con absoluta certeza que va a ocurrir, bien vale la pena cuestionarse al respecto.

La muerte, tarde o temprano llegara, inexorablemente., por lo que es mejor prepararse para ello que evadir la cuestión.

Hay una frase que dice “vive de tal manera que así como lloraste al momento de nacer rías al momento de morir”. Lamentablemente es tal el grado de fascinación que el mundo ejerce sobre la conciencia que la vida se les va, se les escapa antes de que logren encontrarle algún propósito edificante o trascendente. La conciencia dormida produce ilusión y se desenvuelve  casi totalmente condicionada por sus propias proyecciones. Los jóvenes piensan que no es un asunto que les competa mientras que a los ancianos  les atemoriza pensar en un asunto que pospusieron siempre.

El destino indica a cada ser humano cuanto tiempo ha de vivir, sin embargo también es cierto que en uso de el libre albedrio hay quienes deciden terminar por adelantado su vida suicidándose o bien la pierden por alguna imprudencia. En el mismo sentido esta quienes atesoran los valores vitales de que dispone su cuerpo físico ahorrándolos  y alargan su vida hasta el límite natural que esto es posible, es decir hasta que el desgaste del cuerpo produce el desprendimiento del alma de la misma manera que el fruto maduro se desprende del árbol al impulso de la brisa. Los que estudian estos procesos en la rama de la medicina conocida como “tanatología” coinciden en que los síntomas universales que distinguen a los moribundos es que se van desatendiendo de las cosas cotidianas, se abstraen de todo, se recluyen en sí mismos y finalmente le dan la mano al ángel de la muerte. Por lo que morir no duele, es más bien una liberación.

Todos compartimos la forma de nacer no así  la forma de morir. Hay quienes pueden modificar a voluntad el contenido de su vida pero  hay quienes hasta pueden hacer algunas modificaciones a la forma y el tiempo de morir, y por supuesto están aquellos a los que ambos acontecimientos les suceden, simplemente les suceden, sin la menor posibilidad de modificar su destino tanto al iniciarse como al terminarse.

Quien le quita intencionalmente la vida a un semejante queda inevitablemente afectado y ligado a su víctima por esa atrocidad. Si el asesino supiera el lastre que agrega a su alma jamás se atrevería a hacer semejante cosa. El caso de Moises  es un  ejemplo de esto último, pues de joven,  antes de realizar los prodigios que relata la biblia, pasó por esa experiencia.

En el vida todas las cosas tiene una repercusión, todas las acciones generan reacciones, como dice el dicho “el que siembra rayos, cosecha tempestades..”. No es fácil estar  de acuerdo en las afirmaciones de que por más mala que haya sido una persona, con que se arrepienta al final ya está todo perdonado y arreglado.  En esta época de terribles acontecimientos en que el odio , la destrucción y la degeneración dominan  el ambiente es obligatorio preguntarse ¿ y las consecuencias de los  actos y decisiones personales? Quien va a pagar por los errores que cometimos?. En realidad todo cuesta y las consecuencias de nuestros actos nos corresponde a cada quien asumirlas.

Sin duda el perdón existe pero hay que solicitarlo tan intensa e insistentemente como grave haya sido la falta. Y así por cada una de las faltas que hayamos cometido. No faltará quien piense “si así es la cosa…. habrá quien necesite comenzar desde vaios meses antes y algunos hasta años para poder llegar limpio el día de su muerte….”

Si así fuera que nos impide hacerlo?  Además refleja una situación común: siempre pensamos en la paja del ojo ajeno antes de la viga en el propio.

Pedir perdón está bien, pero como dicen en España: “obras son amores y no buenas razones”, es decir tenemos que hacer tantas buenas obras como malas hayamos cometido.

Es importante saber sobre la vida, sobre nuestra propia vida. Eso de que  ¡es que no sabía¡¡ no es justificación valida. . Esa es la situación que enfrentan los nihilistas.

Morir es fácil. Conservar la vida es una obligación. Hacer de ella un  milagro es un prodigio que logran las almas anhelantes cuando son perseverantes y saben para donde van.

Una persona es lo que es su vida.  Sin embargo además de la calidad, o en otras palabras en que la estamos utilizando,  esta la cuestión  de cuánto tiempo va a durar nuestra vida?

El estar preparado para  recibir esa información y valerse de ella para modificar el destino personal es un indicio de que no se ha vivido en vano en términos de lo que esta mas allá de la muerte.

Dicho de otra manera saber esa información impacta, transforma e irresistiblemente nos hace “voltear hacia el cielo”, pensar en Dios.  Basta platicar con las personas que se saben poseedoras de alguna enfermedad incurable, su perspectiva de la vida cambia, sus prioridades también.  Es curioso pero todos lo sabemos, la única diferencia, por el momento, es el plazo y el estar enterados o no de él.

Cada generación tiene su sello distintivo y la actual esta fascinada por las comodidades  de la vida. La búsqueda de la comodidad, el mínimo esfuerzo y el hedonismo han trivializado la existencia de millones de seres humanos. Su actitud parece retarlo todo en una especie de sentencia como diciendo “comamos y bebamos, que mañana moriremos…”

Si quieres ampliar  la fecha de tu muerte pídeselo a Dios: modifica  el tipo de vida que estas llevando (cualquiera que este sea), reinicia de nuevo y entonces solicita mas plazo. Recuerda aquella sentencia que dice: “a Dios rogando y con el mazo dando…”.  Si la nueva vida que estas iniciando vale la pena, es decir puede servir de algo en beneficio de  la humanidad, es posible que seas escuchado. Si no obtienes respuesta radicaliza tu solicitud, entrégale tu vida a Dios, incondicionalmente y  dedícate a hacer el bien. Portase bien con los que amamos tiene su merito, pero hacerlo con los desconocidos, perdonar a los que no nos aman, etc., en una escala en la que si sublimamos nuestra disposición hasta el extremo de estar dispuestos a  sacrificarnos en beneficio de la humanidad entera, influira extraordinariamente en todos los que te rodean y te obligara a viajar.

Si así procedes seguramente tarde o temprano serás escuchado. Por la respuesta no te preocupes simplemente aparecerá en tu corazón. Tampoco por la forma de cómo hacerlo, solo vuelve a hacer lo que hacías cuando le pedias a tu madre en los primeros años de vida: ningún niño usa formulas u oraciones para pedirle a su mama lo que necesita, sencillamente se lo pide.

También puedes no hacer nada y seguir durmiendo profundamente en el regazo del destino, confiando en que el contiene una buena dosis de todo lo que deseas y, sobre todo, diga que tienes por delante muchos años más.

Finalmente es obvio que no todas las personas pueden hacer ese tipo de negociaciones, sin embargo, si no se te concede lo que pides el efecto logrado en el intento ten la certeza que habrá valido la pena.

Cuando soñamos con Dios comprendemos que siempre hemos dormido con la Muerte.

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Analogias….

Las relaciones de las cosas en la naturaleza son muy interesantes:

El origen de la vida en el planeta según se ha comprobado recientemente, es muy similar a la forma como se origina dentro del cuerpo humano.  Un meteorito “fecundó” al planeta cuando este se hallaba en un estadio primigenio fundiéndose con él en una colisión cuyas proporciones son similares a las que tiene un espermatozoide con respecto al ovulo.

meteorito impactando el planeta

meteorito impactando el planeta

El “vientre” correspondería a  la zona de ubicación del planeta, que como se ha ido comprobando es una región protegida de las inclemencias del clima espacial por la influencia gravitacional del sol. Dentro de poco la humanidad podrá comprobar lo que aseguran algunas tradiciones: el sistema solar, visto desde lejos, se asemeja a un gigantesco hombre “caminando” por el insondable infinito.

El periodo de gestación embrionaria del ser humano confirma que el cuerpo pasa por  varios estadios en su camino progresivo hacia la forma humana: primero es una especie de “roca” informe, luego pasa rápidamente a una forma “vegetal” al estirarse en un camino de recapitulación de etapas formativas que le llevan a adoptar la forma de “reptil”,  para irrumpir espectacularmente en esa  maravilla que es la forma humana: la maquina más compleja y extraordinaria de cuantas existen.

Los planetas nacen y mueren como todo ser vivo. La luna es un cadáver planetario, lo cual se comprobó desde hace décadas.     El espacio está plagado de soles que nacen, envejecen y mueren en un proceso interminable de autogeneración y autodestrucción que le da sentido a las más antiguas tradiciones hindúes que ya hablaban de “días cósmicos” y “noches cósmicas” cuya duración temporal escapa a las capacidades de la mente humana.

El sol, nuestra estrella, gira a su vez alrededor de otro sol mucho más grande, se ha comprobado que nuestro sol completa una vuelta alrededor de su centro gravitacional en un poco menos de 26 mil años, periodo que viene siendo como nuestro “año sideral”, dicho centro gravitacional o sol central muy probablemente sea el centro de la galaxia. Como sabemos las estrellas se agrupan en galaxias y las galaxias mas

galaxias hermanas

galaxias hermanas

chicas giran  alrededor de otras más grandes. La tecnología actual todavía no permite vislumbrar alrededor de que cuerpo estelar giran las galaxias a las que pertenece la nuestra, pero de lo que no hay duda es que todos necesitamos un “centro gravitacional” para ordenar nuestra vida.  Así está hecho el universo.

Similarmente podríamos decir que todas las personas tienen su propio “centro gravitacional” alrededor del cual  gira su vida, dicho “núcleo central” lo conforma comúnmente la personalidad, es decir  lo que lo distingue en términos de actitudes, sentimientos, costumbres y en general lo que lo define en su forma de ser. El centro magnético de gravedad suele estar basado en la personalidad, es decir en las rutinas de lo que más nos gusta: el café con los amigos, la cantina, los negocios, el deporte favorito, el trabajo, etc.

Cuando una persona  se ha afianzado en un  “centro de gravedad” integrado por sus emociones negativas, se mantiene “girando” alrededor de estas: continuamente repite sus patrones de conducta, no va mas allá de su propia “orbita”, pues está anclado dentro de sus propios límites.

Así como en el Universo hay innumerables cuerpos celestes de diferentes tamaños y composición, algunos más luminosos que otros, etc.,  así en la  humanidad hay entre los seres humanos una escala infinita que permite que haya personas más buenas que otras, más malas que otras. Es evidente que siempre habrá personas más virtuosas que uno y otras peores que uno mismo, como el hecho de que terminamos asociándonos a personas similares en esa escala de valores en que es posible definir a la humanidad.

Lo que distingue a esta analogía entre los cuerpos celestes y los seres humanos en cuanto a la forma de relacionarse es que nosotros podemos en el transcurso de la vida degenerarnos o regenerarnos según sea el sentido que le demos a la existencia.  Lo cual es plausible afirmar que le sucede a los planetas habitados que pueblan el universo infinito.

Siempre me ha gustado este ejemplo para explicar porque a las personas les da por seguir a otros, basta que alguien brille un poco para que luego le surjan seguidores, la razón está en la mecánica celeste.

Pasar el “centro de gravedad” de la personalidad hacia la conciencia es posible si eliminamos los defectos psicológicos. Conforme las causas del delito van desapareciendo y van perdiendo fuerza como impulsos para la acción, el centro de gravedad se va trasladando a lo  que de verdadero hay en nosotros: la esencia o chispa divinal.

No está demás tener en cuenta que los fenómenos psicológicos no son exactamente iguales a los gravitatorios, pero si los analizamos nos ayudan a comprender muchas de las cosas que nos pasan “mecánicamente”, dado que  así está estructurado el universo.

Las  personas solemos ser seguidoras de otros, sin embargo es importante saber que cuando esa persona se auto realiza adquiere luz propia y por lo tanto ser el centro de gravedad de otros en su propio camino a la luz.

Los que no  se esfuerzan por auto realizarse,  mientras no logren generar su propia luz solo reflejaran la que otro les envié, serán solo cuerpos opacos que tarde o temprano serán “absorbidos” por su centro gravitacional pero sin la conciencia de la experiencia en un proceso de aniquilación que los reducirá a sus elementos básicos de composición, para dejarlos en posibilidad de iniciar el ciclo de nuevo.

Una conclusión práctica de esta manera de relacionar los fenómenos gravitacionales con los psicológicos es, por ejemplo, que querer llevar simultáneamente dos o más religiones, mezclar doctrinas, “servir a dos amos” o sea  querer girar alrededor de dos “soles” a la  vez  no es posible.

Continuando con nuestras reflexiones podemos analizar los aspectos mas interesantes: Cambiar de orbita es un fenómeno extraordinario que pone en juego mucha energía y ocurre cuando un cuerpo celeste se acerca demasiado a otro más grande que su propio centro de gravedad, en esas circunstancias el cuerpo celeste puede salir de su órbita normal y ser capturado por el otro cuerpo celeste mas grande, pues nadie puede estar sin un centro de referencia alrededor del cual debe de girar.  Las causas de esto a nivel planetario son la persistente e inmanente fuerza gravitacional que termina por atraer hacia el centro a los cuerpos entre sí contra la velocidad con la que giran para evitarlo, los equilibrios duran periodos larguísimos de tiempo pero no son eternos, tarde o temprano conducirán a colisiones, reacomodos, fusiones.

Se ha descubierto que los cambios de orbita cuando son hacia adentro “acumulan” energía y viceversa, lo cual se comprobó cuando los científicos aprendieron a manipular los átomos y observar los fenómenos orbitales de los electrones.

¿Que significa para una persona “cambiar de orbita” o mejor aun cambiar de “centro gravitacional”? lo único que podemos adelantar aquí es que la gran diferencia está en que puede ser un acto consciente y deliberado o una consecuencia de las acciones de otros.

momento de la fecundacion

momento de la fecundacion

Volviendo a la temática inicial, si la tierra fue “fecundada” fue porque ya estaba en condición de “ovulo maduro” cuando recibió los meteoritos con las sustancias que le complementaron sus procesos evolutivos, acelerándolos. Por lo que habría que preguntarse de donde surgió esa vida primigenia y comprender mejor como el proceso de enfriamiento del planeta no es otra cosa que un proceso de “condensación” o solidificación iniciado por el Creador del universo. La aparición del Ser Humano como una especie más integrada al  alma del mundo, es un proceso que esta fuera del alcance de nuestra temática en estos momentos, pero  esta ampliamente relatada en variadísimas versiones en todas las culturas conocidas, revestida con la leyenda y personajes mitologicos.

Todo ser vivo está formado por cuerpo, alma y espíritu. Los planetas y cuerpos celestes no son la excepción de acuerdo a la tradición Oriental.

En el antiguo Egipto se decía: “lo infinitamente grande es igual a lo infinitamente pequeño…”.

Respecto a si uno tiene un “centro de gravedad” falso, si dependemos de otros para hacer las cosas que hacemos (simples cuerpos opacos), podríamos concluir que es evidente que la luz de los grandes genios que ha habido a través de la historia, no es toda la luz que es capaz de generar la humanidad. En el mundo hay muchos “cerillos apagados” o dicho simbólicamente “luciérnagas” encerradas en sus crisálidas esperando el momento de salir. En terminos gravitacionales se sabe que cuando un cuerpo en formacion logra acumular por lo menos cierta cantidad de masa logra desencadenar las reacciones nucleares que le permiten emitir luz propia. Si aplicamos esto al proceso de autorealizacion del ser humano encontraremos cosas muy interesantes.

Finalmente es oportuno recordar aquella frase que dice: “Un alma se tiene, pero un espíritu se Es”.

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